Personajes de Un pavo rosa: Gloria, la madre de Nick

La semana anterior pusimos el foco en Socorro, la madre de Álex; hoy vamos a hablar un poco de la madre de ese desastre llamado Verónica. Ambas podrían tener más en común de lo que parece.

Gloria Sánchez Torrijos, o la madre de Nick

  • Fecha de nacimiento: 1956
  • Lugar de nacimiento: ?
  • Altura: 1,64 m
  • Pelo: Castaño oscuro y rizado
  • Ojos: Marrones, casi color miel
  • Otras características: Vestidos nada sobrios y no siempre elegantes, no sonríe muy a menudo
  • Aficiones: Los hombres (a ser posible más jóvenes), el cine clásico, el vodka, las flores, bailar hasta el amanecer
  • Palabras más usadas: ¡Verónica!, ¿a ti qué coño te ha dao?, no me digas, siempre has sido una carga, yo he trabajao desde siempre
  • Orientación sexual: Heterosexual
  • Fetiche inescapable: Los militares estadounidenses
  • Miedos: Enfrentarse al vacío de su vida, tener (más) hijos, que la engañen (una vez más)
  • Cónyuges: Michael Harrington (separada de), una ristra de novios de nombres poco relevantes

NOTA: LA FICHA DE ESTE PERSONAJE SE ACTUALIZARÁ CON EL ACTO II.

Gloria es la madre de Nick Harrington, y gracias. Siempre está diciendo que aquello fue un error y que no debía haber pasado, pero pasó. Ahora tiene una hija adolescente con la que no se lleva precisamente bien y que le pone las cosas difíciles metiéndose en líos. Tampoco es que Gloria se preocupe demasiado por sacarla de ellos. Simplemente, no quiere nada que no sea vodka, ginebra o pastillas para dormir en su casa.

Lo último que no falte.

Gloria llegó del norte para trabajar en la base aérea de Torrejón como administrativa. Aunque era joven, se tuvo que poner a trabajar muy pronto y ya había vivido cosas que le habían amargado un poco la existencia. Según cuenta la leyenda, en la base se enamoró perdidamente de uno de los militares estadounidenses que acababa de poner el pie en España y ni siquiera hablaba el idioma: el soldado de la fuerza aérea Michael Harrington, después cabo, cuya hija heredaría posteriormente su cabello rubio, su piel pálida y sus orejas dignas de los aviones que tanto le gustaban.

Sin embargo, esta unión idílica se rompió no mucho después y, según cuentan, Gloria regresó a España sola, con Nick en brazos y sin una peseta en el bolsillo. Solo poco a poco salió adelante y con muchos altibajos en el camino.

Para Nick, su madre es poco más o menos que una adolescente peor que ella. Es cierto que odia ocuparse de la casa, las tareas administrativas (más allá de su trabajo) y que para muchos efectos se comporta como si estuviera libre y soltera. No tiene problema en invitar a vivir con ella al primer soldado (o, con suerte, piloto) que logra meter entre sus sábanas, quizás intentando cubrir rápidamente el dolor que supone vivir sola con el clon de una persona tan querida y tan odiada en su pasado. Sin embargo, en ocasiones la convivencia con estos señores deriva en infidelidades mutuas, peleas monetarias o broncas de todo tipo que Nick no le perdona.

Gloria no tiene amigos (suele estar demasiado ocupada echándose novio) y hay pocos momentos en los que sonría, pero entre estos está cuando ve una película de la época dorada de Hollwood con una copa. Cuando Nick observa a su madre por el rabillo del ojo viendo el drama de Clark Gable y Vivien Leigh, su madre sonríe, y Nick tiene la impresión de que es feliz.

Datos curiosos:

  • Gloria os sorprenderá en el acto II, pero quizás no tanto como Socorro. Si alguna vez se publican libros posteriores a la historia de Un pavo rosa, entonces… entonces sí que habría sorpresas.
  • Gloria no es tan iletrada como puede parecer. Simplemente no siente interés por la cultura. La considera una de esas “cosas bonitas” que le traen al pairo y que no tienen que ver con la realidad de su vida.
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Personajes de Un pavo rosa: Socorro, la madre de Álex

Dicen que la explicación de todo lo que hacemos, por activa o por pasiva, está en nuestros padres. Nadie se crea a sí mismo como el dios Ra egipcio. Estoy convencida de que, como dice la propia Nick, “al final, los padres se parecen a los hijos”. Con ustedes…

¡Qué bonitooo!

María del Socorro Sánchez y Fortún, o la madre de Álex

  • Fecha de nacimiento: 1952
  • Lugar de nacimiento: ?
  • Altura: 1,68 m
  • Pelo: Rubio oscuro y rizado
  • Ojos: Grandes y azul claro
  • Otras características: Gafas (de ver), vestidos sobrios pero elegantes
  • Aficiones: La artesanía, los mercadillos, el chocolate con churros, ir a la iglesia
  • Expresiones más usadas: ¡Alejandra!, ¡qué ven mis ojos!, ¡ay, ay!, como bien dice la Biblia, eso me lo paso yo por el arco del triunfo
  • Orientación sexual: Presumiblemente heterosexual
  • Fetiche inescapable: ?
  • Miedos: Perder a Alejandra, que Alejandra se desvíe del camino recto, que Alejandra no aproveche sus capacidades
  • Cónyuges: Alejandro Blanco (viuda de)

NOTA: LA FICHA DE ESTE PERSONAJE SE ACTUALIZARÁ CON EL ACTO II.

Socorro (nombre escogido por los lectores de Twitter) es la madre de Álex Blanco, y su única hija es parte integral de su vida. Según Álex, se ha pasado tanto tiempo intentando convertirla en la hija perfecta que le sería imposible admitir nada distinto. Según Socorro, lo único que quiere y ha querido siempre es el bienestar de su hija, con quien actualmente mantiene una relación bastante tensa.

Socorro nació en el seno de una familia de la alta burguesía y siempre ha tenido una relación estrecha con la iglesia. Es una católica convencida y trata de vivir según las Escrituras y el ejemplo de Jesucristo, aunque en ocasiones su visión ferviente y sentida puede resultar un tanto heterodoxa para ciertos sacerdotes. En cualquier caso, estos están de acuerdo en que es una persona buena y maleable que nunca haría nada que desestabilizara el sistema.

Socorro se dedica a sus labores porque es una de esas personas que, por suerte, nunca han tenido que preocuparse por minucias como si el sueldo del mes le daría para pagar todas las facturas. A cambio, sabe tocar el piano y hablar latín y griego perfectamente, además de otros idiomas.

Le gusta el arte y la artesanía, crea figuras y cajas de estaño y decora relojes y más relojes que cuelga por todos los rincones de la casa y que llevan la cuenta del tiempo hasta el último segundo, lo que la complace tanto como desespera a Álex. También tiene muy aprendido el hábito de la abnegación y es dada a ofrecer regalos y detalles a los que están cerca de ella, como su amiga Fina, madre de Jorge Soccoli, o su hermana Julia.

La madre de Álex es una señora en el sentido más clásico de la palabra. “Ante todo, dignidad”, recuerda Álex que fue capaz de decir entre lágrimas en el funeral de su padre. Para ella las apariencias no solo son importantes, sino que son parte integral de lo que es una persona. No basta con dar la impresión de que uno es decente y generoso, hay que serlo. Si una no quiere que la llamen embustera, lo primero es no serlo. Y si una quiere no tener nada que decir… lo primero es no tener nada comprometido que recordar. Cualquier desviación debe ser severamente examinada por cada uno en su interior.

A pesar de que lamenta profundamente la carencia de una figura paterna para Álex, Socorro es bastante fiel al padre de Álex, incluso después de muerto, y le resulta difícil sustituirlo. Se ha mantenido sin pareja oficialmente desde entonces (salvo ciertos desvíos que no llegaron a nada) y no muestra deseos de cambiar esta situación, aunque en ocasiones su hija ha presenciado escenas o encontrado señales que… en fin, le llevan a pensar que su celibato no es completo. No obstante, como con sus propios asuntos, Álex sigue la regla de “don’t ask, don’t tell” en su casa.

Socorro es consciente de que su hija es “especial”, como también lo era su padre. Alejandro podía ser difícil, pero era inteligente, oh, sí, y valiente, y buena gente. Por eso, siempre que Álex sea una persona moral y no llame la atención negativamente (un punto importante), lo considera una cualidad, algo de lo que su hija debería estar orgullosa.

Es probable que Socorro también sea especial a su manera, pero está demasiado ocupada preocupándose por la buena marcha de las cosas a su alrededor. También hay una cita que le gusta mucho por alguna razón y que siempre intenta poner en práctica: “No juzguéis y no seréis juzgados”.

Datos curiosos:

  • Lleva siempre un “bolso de madre”.
  • Creo que el personaje de Socorro os va a sorprender en el acto II.
  • Es otro de mis personajes favoritos.
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Personajes de Un pavo rosa: Jorge

Hoy ponemos el foco sobre uno de los favoritos de los lectores de Un pavo rosa. No querer a este personaje es muy difícil, sobre todo teniendo en cuenta quienes le rodean. Con ustedes…

Jorge se parece TANTO a George R. R. Martin de joven que casi duele.

Jorge Soccoli Cienfuegos, o Jorge

  • Fecha de nacimiento: 3 de enero de 1981
  • Lugar de nacimiento: Roma (Italia)
  • Altura: 1,73 m
  • Pelo: Castaño oscuro y rizado
  • Ojos: Marrones
  • Otras características: Gafas (a veces), gordito
  • Juego favorito: Diablo 2
  • Palabras más usadas: Vaya, pero, no, quizás
  • Orientación sexual: Heterosexual
  • Fetiche inescapable: El lesbianismo
  • Miedos: Decepcionar a alguien, enfadarse con alguien, no saber expresarse
  • Padres: Francesco Soccoli (responsable de administración de un hotel), Josefina Cienfuegos (auxiliar de medicina)

Jorge ha crecido en una familia tradicional, bastante aburrida y sorprendentemente feliz. En todos los sitios cuecen habas, pero los padres de Jorge se quieren con un amor relativamente tranquilo. Por lo tanto, el único hijo que lograron tener (y si fuera por ellos habrían tenido más) les salió tranquilo y callado.

Jorge está basado en varios chicos que conocí en mi adolescencia y adolescencia tardía. Físicamente se parece un poco a un amigo sevillano que tuve, que vino a estudiar a Madrid enamorado de una chica de aquí, sufrió de lo lindo cuando la chica le dejó y regresó a su pueblo hecho polvo.

Supongo que su historia me hizo pensar que una de las características ineludibles de Jorge es que ama con generosidad y de forma leal; porque aunque los amores de Álex también son muy exaltados, sus sentimientos son algo vivo y no están exentos de preguntas. El amor de Jorge es diferente. Es como un bloque compacto que se entrega y no puede negociarse.

Jorge ha estado enamorado de su amiga Álex Blanco desde casi el momento en que la conoció y sueña, quizás un poco inocentemente, con que ella le corresponda también. Eso no quita que pueda sentir otras cosas por otras chicas, porque no es de piedra. Uno de sus iconos sexuales es Madonna y ya tiene muy claro que tiene varios fetiches: el látex, las fustas, las rubias provocativas… y el lesbianismo.

Jorge es un poco “lesbiano” porque su forma de ser siempre ha hecho que se lleve mejor con las chicas que con los chicos. Aunque ha tenido algunos buenos amigos (y Migue es uno de ellos), a menudo encuentra que su relación con ellos se basa mucho más en compartir aficiones que en una verdadera afinidad personal. Con las chicas es diferente. Las chicas se hacen amigas de Jorge con rapidez porque aprecian varias cualidades importantes en él: es amable, paciente, se puede confiar en él y sabe escuchar. Lo cual, como a menudo sucede y para desesperación del propio implicado, no siempre implica que les resulte sexualmente atractivo, sino más bien que lo ven como un confidente y un apoyo. Eso sí, la mayoría, porque no hay mal que cien años dure…

Pero hacerse amigo de Jorge tampoco es fácil. Aunque en realidad es el chico más tierno del mundo, su apariencia puede resultar inquietante para algunos (ropa negra, pelo largo y rizado, expresión severa) y su afición por lo macabro echa para atrás a otros. A Jorge le gustan las películas gore, el porno duro y los videojuegos donde se mata cuanto más mejor. Solo Álex, Migue y Cheli entienden, aunque no comparten, esta particular inclinación, que no le exime de ver y disfrutar comedias románticas cuando es necesario.

Para conocer a Jorge también hay que superar la gran barrera de su timidez y su sarcasmo, que son su defensa ante toda la inseguridad que siente habitualmente. Jorge siempre se está preguntando: “¿Habré hecho lo correcto?”. A veces pontifica, a veces señala lo que nadie querría ver y a menudo se queda callado cuando el resto espera su opinión, porque no le gusta discutir con nadie y porque teme que su opinión no sea relevante en absoluto. Esta actitud desespera a Álex y a Cheli, que ven en ella una forma de cobardía.

REPITO: Duele.

Datos curiosos:

  • Para crear a Jorge amalgamé dos personajes que inicialmente tenían roles distintos en la novela.
  • Me gusta mucho el “Jálex” (relación Jorge/Álex), sea en plan amistad o incluso en plan romántico. Pero yo a Jorge lo shippearía casi con cualquier chica de Un pavo rosa.
  • Si hay secuelas de Un pavo rosa, estad seguros de que Jorge saldrá en ellas.
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Personajes de Un pavo rosa: Richi

Seguimos hablando en detalle de los personajes de Un pavo rosa. Después de las protagonistas, le toca el turno al que quizás tiene el dudoso honor de ser el personaje más odiado de los libros. Diana, ¿de verdad conociste a alguien tan desagradable?

Richard Jiménez García, o Richi

  • Fecha de nacimiento: 12 de agosto de 1979
  • Lugar de nacimiento: Alcalá de Henares
  • Altura: 1,74 m
  • Pelo: Negro (semilargo o corto, en ocasiones con mechas)
  • Ojos: Marrón oscuro
  • Otras características: Flaco, encorvado, poco preocupado por su vestimenta
  • Lugar favorito: La discoteca Radical, pero en realidad preferiría un chalet propio
  • Palabras más usadas: No me da la gana, hazlo, por qué, gacelita (a Nick)
  • Orientación sexual: Heterosexual
  • Fetiche inescapable: Las mujeres que le confrontan
  • Miedos: No llegar a nada, no poder escapar de su casa, que alguna chica le atrape
  • Hermanos: Natalia Jiménez (mayor), Carmen Jiménez (menor), Manuel Jiménez (menor)

Richi es un personaje inventado (como todos), pero, como casi todos, está inspirado en una persona real. En este caso se trataba de un conocido mío. Físicamente, Richi es una mezcla de uno de los novios de la portera de los guantes y esta persona, aunque tiene más de este último.

Este chico era uno de los hijos de los feriantes que se encargaban de poner las máquinas para todas las fiestas de mi pueblo y de los alrededores. Yo lo veía varias veces al año y, aunque no hacíamos ningún tipo de plan juntos, si estábamos por allí charlábamos o tomábamos algo. A menudo él venía seguido por una larga cola de hermanos, de quienes era el mayor. Se comportaba de forma protectora con ellos y, a la vez, los trataba con mucha dureza.

El personaje de Richi es el de un tipo pasado de rosca que quiere comportarse como si tuviera más años de los que en realidad tiene. A su edad, Richi ya ha visto muchas cosas y sabe que no tiene futuro en su casa. Aunque quiere a sus hermanos y no consiente que nadie diga nada malo de ellos, cuando los tiene delante los machaca. Especialmente a sus hermanas, que en su mente son el origen de todos los males, como probablemente haya escuchado muchas veces decir a su padre.

Richi piensa que solo él y su inteligencia (porque aunque es astuto, se cree bastante más listo de lo que es) pueden salvarle de un destino que no quiere y que incluye convertirse en algo parecido a su padre. En su mente está todo bastante planeado. El trapicheo con drogas le sirve para ahorrar y montar un negocio. El negocio le servirá para ganar dinero que después podrá invertir. El dinero que invertirá le servirá para ser millonario. Ningún trabajo por cuenta ajena le da la confianza necesaria que tiene en sí mismo, y desconfía profundamente de las motivaciones de todo el que se acerque a él o afirme apreciarle. Sobre todo si se trata de mujeres.

El único en el que confía realmente Richard Jiménez es el propio Richard Jiménez, pero tiene un problema: es consciente de sus propias debilidades. Le gusta el lujo, le gustan las chicas, le gusta mucho que confíen en él y, para su contrariedad, incluso siente afecto por ciertas personas. Entre ellas, Nick Harrington.

Con Nick, Richi tiene un verdadero conflicto de intereses: por una parte ansía utilizarla para sexo y compañía como podría hacer con cualquier otra chica, pero por otra parte, Nick le hace reír y le resulta interesante como casi ninguna otra chica. Discutir con Nick le estimula, le desafía. No hay mucha gente que se preocupe por él al nivel de desafiarle. Y de algún modo siente que tampoco ha empezado a desentrañar la madeja de sentimientos que es Nick. Aunque ambos tienen mucho en común, Richi tiene la sensación de que para Nick él no es lo que quiere o quizás, en realidad, lo que necesita.

Aunque Richi pueda ser despreciable en muchos sentidos, hay que reconocer que es un personaje que sale adelante solo, aunque siempre vaya a tropezar con sus propias debilidades. También es un personaje machista, pero una de sus debilidades son las mujeres fuertes, quizá por su madre, por su hermana mayor o por el resto de modelos femeninos que ha tenido cerca. Su arrogancia es real, pero es su escudo en un ambiente difícil, al igual que sucede con otros personajes de Un pavo rosa de los que hablaré en futuras entradas.

Siempre he visto a Richi un poco como Ralph Macchio, el chico de Karate Kid y Rebeldes, MENOS la cara de bueno.

Datos curiosos:

  • Su nombre SIEMPRE fue Richi. Incluso después de que me echase un novio al que llamaban… sí, justo, Richi.
  • Protagoniza un “spin-off” de Un pavo rosa junto a sus hermanos que a lo mejor podéis leer algún día. No tiene mucho que ver, es una novela de fantasía.
  • Sí, habéis leído bien.
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Personajes de Un pavo rosa: Nick

Seguimos con las entradas sobre personajes de Un pavo rosa con su otra protagonista, y me temo que esta la vais a disfrutar. Con ustedes, con todos, con picardía, con descaro, con… con… ¿me estáis mirando ya? ¿Aún no? ¿Por qué?

Esta camiseta la lleva Dulceida y es de The Tripletz Shop. ME ENCANTA.

Verónica Harrington Sánchez, o Nick

  • Fecha de nacimiento: 11 de septiembre de 1981
  • Lugar de nacimiento: Los Ángeles
  • Altura: 1,60 m
  • Pelo: Rubio platino
  • Ojos: Marrones (cuando llora se le ponen verdes)
  • Otras características: Orejas con personalidad, pecas, curvas bien puestas
  • Película favorita: Grease
  • Palabras más usadas: Joder, yo no he sido, hey, cool, no me jodas, bueno
  • Orientación sexual: Bisexual (dice)
  • Fetiche inescapable: Imaginarse a sí misma como en una película
  • Miedos: Ser una inútil, que no la quieran, que le pase algo a su madre
  • Padres: Michael Harrington (soldado, fuerza aérea de EE. UU.) y Gloria Sánchez (administrativa)

Si bien Álex está basada en mí, en Agnes de Fucking Amal y en Kim de Sugar Rush, Nick está basada en varias chicas con las que he tenido relación, en Elin y en Sugar. Obviamente, al ser uno de los personajes protagonistas, también tiene alguna característica mía (porque es casi imposible hacer un protagonista que no nos imite un poco).

Nick es una chica sensible y orgullosa, bastante egoísta (porque el mundo la ha hecho así), impulsiva y con mucha energía. Cuando la creé, quise que fuera un personaje con gran capacidad tanto como para el bien como para el mal. Nick, como un buen soldado, es capaz de hacer grandes cosas por aquello que quiere y de olvidarse de sí misma cuando está en juego algo importante. Pero también es capaz de actuar con total desprecio por los sentimientos de los demás, movida en muchos casos por una envidia o un sentimiento de competitividad que hunde sus raíces en su propia inseguridad. Nick tiene muchas cosas en la cabeza, buenas y malas; pero Álex y Richi estarían de acuerdo (y probablemente sería lo único en lo que ambos estarían de acuerdo) en que en su búsqueda de sí misma es capaz de destrozarte la vida.

A Nick le han dicho tantas veces que no vale para nada que está convencida de ello. Todo su afán histriónico por llamar la atención, por que otros la miren, no es más que una búsqueda compulsiva de cariño y aprobación. En el fondo no cree ser digna de nada parecido, y por eso se sorprende tanto cuando Álex parece quererla y respetarla. ¿Por qué piensa así? Si lo hace, seguro que es porque no la conoce.

Nick solo es capaz de luchar por lo que quiere cuando asume que es digna de ser amada, ya sea por Álex o por su padre el soldado, a quien Nick conoce poco, pero que se imagina como una especie de héroe de guerra y como el opuesto de su madre. La relación entre Nick y su madre, Gloria, está rota casi más allá de cualquier arreglo; son demasiados años de desencuentros. Aun así, duermen juntas y el estado de salud de su madre sigue siendo una de las preocupaciones principales para Nick, quizá porque también son demasiados años “cuidando” de ella.

Como puede imaginarse, en la vida real las Nicks no siempre logran tomar el toro por los cuernos y darse cuenta de dónde radican sus conflictos. Por eso Nick, haga lo que haga, siempre tendrá el impulso de culpar a los demás de SUS problemas (aunque logre contenerlo) y de buscar una salida fácil a los mismos: con dinero, con disculpas no sentidas, con engaños y mentiras. Podrá seguir este impulso o no, pero siempre será parte de ella.

Nick vista por Albaharu.

La delirante imaginación de Nick, que sin embargo se basa en patrones prefabricados (películas que conoce, sobre todo), así como las mentiras que se inventa para darse importancia o salir de un embrollo, las tomé de una amiga que mentía compulsivamente por razones parecidas a las del personaje, hasta el punto en que destrozó nuestra amistad. En estas escenas me identifico bastante con Nuria Armentera, que no cree a Nick, pero la escucha igualmente.

A Nick le gustaría ser el espíritu libre que dice ser, pero a la hora de la verdad, Álex está bastante más cerca de eso que ella. Nick ha encontrado una fortaleza en el hecho de que es sexualmente muy abierta (en teoría, que no en la práctica) y eso le otorga, en su opinión, una ventaja competitiva sobre las otras chicas. Aunque no sea la primera elección de la mayoría de los chicos, al menos puede darles lo que otras chicas no están tan dispuestas a conceder.

Sin embargo, la inserción de las chicas en su propia ecuación la rompe. En general, las mujeres desconciertan a Nick, y Álex más que ninguna otra. Le fascina y le aterra que sea capaz de admitir con tanta naturalidad lo que siente por ella. Esta bipolaridad con lo que Álex es y Nick querría ser es el origen de buena parte de la tensión sexual por parte de Nick. Para perfilarlo me basé (sin vergüenza ninguna) sobre todo en una chica (rubia) con quien tuve una relación muy intensa durante casi un año. Creo que sus interacciones conmigo podrían resumirse en la canción de los Pet Shop Boys:You only tell me you love me when you’re drunk.

No ha sido la única chica de este tipo en mi vida. Indecisas hipersensibles sí que ha habido unas cuantas, pero por mucho que yo tenga la misma inclinación que Álex por las chicas parecidas a Nick (chonis inquietas e imaginativas con potencial para el bien y para el mal), resulta que, sorpresa, estas no suelen interesarse mucho por las intelectuales gafotas que les hablan de cosas que no entienden. Pero sí que han existido momentos locos de ir en moto sin casco con alguien que conducía demasiado rápido, de ser arrastrada a una macrodiscoteca y besada en secreto, y por eso sé que puede ocurrir. No sucedió con la chica de mi adolescencia que en su momento comenté, la portera de los guantes viejos, pero algunos patrones son difíciles de romper.

Datos curiosos:

  • Nick es uno de los personajes que más me hacen reír y me divierte darle grandes chascos.
  • Me encanta escribir las escenas de Keanu Reeves y Brad Pitt en la mente de Nick.
  • Para decidir su apellido, estuve semanas diciendo en alto un montón de posibilidades. Hasta que encontré Harrington. Tenía la sonoridad perfecta.
  • Cuando escribo los diálogos de Nick, me baso en el timbre de voz que recuerdo de la portera rubia. No puedo evitarlo.

Nick en el acto II, vista por Henar Torinos.

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Personajes de Un pavo rosa: Álex

Voy a inaugurar una nueva serie de entradas que me permite onanizar con otro aspecto de Un pavo rosa del que estoy especialmente orgullosa: sus personajes. Y, cómo no, a vosotros os permite hincar el diente en la chicha, que viene a ser: Diana, ¿alguna vez te masturbaste con un boli de colores? Diana, ¿alguna vez hubo en tu vida alguien tan, tan, TAN como Richi, como Nick? Venga, entremos en materia con esa protagonista con la que me asociáis todos, me conozcáis en persona o no: Álex.

Alejandra Blanco Sánchez, o Álex

  • Fecha de nacimiento: 28 de febrero de 1981
  • Lugar de nacimiento: Berlín-Este
  • Altura: 1,75 m
  • Pelo: Castaño oscuro
  • Ojos: Azul oscuro
  • Otras características: Gafas, delgada y huesuda
  • Libro favorito: La divina comedia, de Dante
  • Palabras más usadas: Teóricamente (y todos los adjetivos posibles en -mente), concepto, pasado, yo
  • Orientación sexual: Lesbiana, pero es complicado
  • Fetiche inescapable: Los objetos con forma parecida a los bolígrafos de colores
  • Miedos: El paso del tiempo, las arañas
  • Padres: Alejandro Blanco Méndez (cuerpo diplomático del Estado) y María del Socorro Sánchez (sus labores)

Álex tiene diecisiete años (al comienzo del acto I) y es una persona peculiar. Es friki (muy friki), idealista (muy idealista), culta, bastante brasas, un poco elitista y, a su manera, rebelde. No fue en absoluto difícil de crear: en casi todos los escritores vive una pequeña Álex. Tiene algo de Agnes de Fucking Amal, algo de Kim de Sugar Rush y el resto soy yo. Tal cual.

Dicho esto, lamento decir que no me he masturbado nunca con un boli de colores. Esa escena de Álex se inspira en experiencias que otras personas me han contado, chicos y chicas. Es curioso pensar que, en este mismo momento, en algún lugar, hay un adolescente pensando en posibles aplicaciones masturbatorias de objetos comunes.

Álex no solo se inspira en mi forma de ser y de pensar, sino que su aspecto es, al 85% (porque yo no tengo los ojos azules ni nunca estaré delgada), una copia calcada del monstruito pseudogrunge que tenía que ser yo con quince años. Vaya por delante que me encanta esa estética, pero qué mal la llevaba. La pobre Álex, como yo, acumula cruces celtas y se pone ropa oscura sin saber qué combina con qué, suda sus camisetas negras de Nirvana y mira a través de unas gafas que probablemente le ocupen media cara. También lleva anillos, al contrario que yo, pero esto tiene truco porque uno es la alianza de su padre, que como sabemos murió cuando nuestra Álex era pequeña.

Álex tiene una característica que se inspira en una cualidad mía, pero que es mucho más extrema: al contrario que su amada Nick, realmente tiene muy poca vergüenza porque le importa bastante poco lo que digan de ella. Por eso Jorge se fascina de que se pueda hablar con ella de cualquier cosa y por eso suelta tantos comentarios fuera de lugar. Esto me ocurría a mí TODO EL RATO cuando era niña. Solo conocí la vergüenza más tarde, cuando me hice adolescente y comencé a preocuparme por la imagen que la gente podría tener de mí. Se ve que este lado de la adolescencia solo ha tocado de muy refilón a Álex.

El lado negativo de esta característica es, evidentemente, que Álex vive totalmente encerrada en sí misma y le cuesta un montón bajar a la realidad. De hecho, considera (y duele darle la razón en algunos casos) que ponerse a la altura de otros es en el fondo rebajarse. Así que sus interacciones con los demás siempre son difíciles, porque a Álex le cuesta entender nada desde el punto de vista de los otros y solo poco a poco aprende a ajustar su discurso según la persona que tenga delante y su situación.

Álex vista por Albaharu.

Álex es fiel por naturaleza, PERO solo con las personas que han entrado en su selecto círculo, como su amigo Jorge. También es posesiva (más que celosa) y un poco absorbente: ella es entregada, cierto, pero también exige ser el centro de atención de quienes están con ella. En el fondo, Álex es muy sensible al cariño y le aterra la idea de perder a aquellos que están cerca como perdió a su padre.

Como personaje profundamente idealista, Álex vive de acuerdo con un férreo sistema de valores en el que cree. Y por eso su inocencia, digamos, su incorruptibilidad en algunos casos, es una especie de llamada al desastre. Por desgracia, Álex es el personaje del que siempre se burlará alguien, que siempre tendrá problemas aunque no los busque. Porque el mundo no funciona así y hay mucha gente con ganas de demostrárselo.

Los personajes como Nick o los hermanos de Richi se sienten fascinados en mayor o menor medida por ese toque de pureza de Álex y a la vez quieren mancillarlo. Romperle las expectativas. Bajarla a la realidad. Pero con un poco de suerte, y si no han entrado en su círculo privado, su sarcasmo o sus burlas apenas harán mella en Álex. El problema viene, evidentemente, si el daño proviene de alguien cercano o si la burla se convierte en una agresión. Álex tiene pocas defensas salvo su inteligencia y su capacidad de razonar, pero hay ciertas personas con las que no se puede razonar. Esto es algo que aprendí, a malas, en mi adolescencia.

A pesar de todo esto, Álex no es un personaje carente de lados negativos. De su férreo sistema de valores está excluida su madre, a la que Álex guarda especial rencor por haberla “guardado en una urna” durante toda su infancia y por haberla cambiado de país a menudo (solo dos veces, en realidad). Por otra parte, los personajes más íntegros son los que hacen más ruido al caer. Por eso, cuando Álex comete actos mezquinos o deshonestos, su Bajada a los Infiernos es mucho más pronunciada que la de otros personajes y suele incurrir en comportamientos francamente aborrecibles. No es casualidad que La divina comedia sea uno de sus libros favoritos; cuando Álex se enfada de verdad, se da un paseo por el infierno.

Hay otros pequeños aspectos de Álex que también tomé directamente de mí, pero casi nunca al cien por cien. Por ejemplo, a Álex le aterran las arañas y le apasionan las hormigas. También Álex tiene, aunque muy discretamente todavía, una ligera inclinación por el BDSM que nada tiene que ver con el (escaso) sexo real del que disfruta en los libros, sino más bien con una situación imaginada en la que el sexo pueda ser exclusivamente un instrumento, algo casi mecánico que le permita dejarse llevar y vaciar la cabeza. Por eso coloqué, como quien no quiere la cosa, el libro La venus de las pieles en un lugar privilegiado de su biblioteca.

La biografía de Álex, aunque tiene algunos puntos en común con la mía, no es ni por asomo igual. Mi padre no está muerto, por suerte. Mi madre no es una fanática religiosa, ni siquiera es religiosa. Sí hubo una chica rubia que revolucionó mi vida, pero no se convirtió en lo que se convierte Nick para Álex. Yo me he acostado con más chicos que Álex, entre otras cosas porque me quité pronto esa reverencia a la intimidad que todavía tiene ella y porque siempre tuve claro que los penes no me eran indiferentes.

A veces me gustaría poder hablar con Álex y darle consejos, porque es un poco hablar con mi yo adolescente. Le diría que tuviera esperanza, que todo mejora. Pero Álex probablemente me diría lo mismo que Agnes en Fucking Amal: “¿Y para qué quiero ser feliz dentro de veinte años? Yo quiero ser feliz ahora”. Yo pensaría que a lo mejor no está en su ADN ser feliz. Pero eso no se lo diría.

Datos curiosos:

  • Siento placer cuando alguien la llama “Alejandra”. También me gusta cuando Nick le dice: “Joder, Álex”.
  • Escribir los diálogos de Álex es un poco una liberación y un gustazo, teniendo en cuenta que pocos personajes hablan en su mismo registro.
  • Inicialmente su nombre no era Álex, pero sí empezaba por A; eso siempre estuvo claro. “Álex” como nombre de chica no se puso de moda en España hasta hace muy poco.
  • A veces, para escribir escenas de Álex, me pongo la canción de Alejandro de Lady Gaga y la tarareo. Ale-ale-jandro, Ale-ale-jandro.

Álex en el acto II, vista por Henar Torinos.

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¡Más fanarts de Un pavo rosa!

He tardado, ¡pero por fin he escaneado los fanarts de Nick y Álex que me dio Albaharu en las jornadas KBOOM! ¡Me en-can-tan!

¿Que cómo voy con la segunda parte? Em, pues eso. Voy.

Tengo que decir que este año me ha hecho ilusión encontrarme con fans inesperados. En Sant Jordi y las KBOOM vinieron a verme varias personas que querían charlar específicamente sobre Un pavo rosa o que venían a comprarlo por recomendación de alguien. Alguna vez me ocurre también en las redes sociales que alguien (desconocido para mí) salta: “Oye, que me he leído todo lo tuyo y me flipa”. OH, LECTORES ANÓNIMOS QUE TAN SILENCIOSAMENTE PASÁIS POR MIS CREACIONES CUAL VIENTO ENTRE LOS SAUCES, ¿POR QUÉ NO DAIS SEÑALES DE VIDA ANTES?

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BSO de Un pavo rosa (Acto I)

Por si alguien no se ha dado cuenta aún, Un pavo rosa es una comedia musical. En él la música, al igual que la representación teatral, tiene una importancia enorme. En esta entrada hablé de la obra que en él se representa, la famosa El hombre de la mancha, pero hoy voy a desglosar las canciones que componen esta “banda sonora” de este primer acto de la historia. ¿Preparados para el flashback?

—¿Pero tú conoces algo de música, aparte del Play Music y los 40 Principales? ¡Ninguna de las aberraciones que has nombrado merece siquiera llamarse música!

—¿Qué? —dijo Nick, perpleja—. Bueno. Pues lo mismo yo creo que lo que escuchas tú es una basura, ya ves. Cada uno tiene sus opiniones.

La mayor parte de la música que escuchan los personajes de la novela son canciones conocidas de los 90. La década de los 90 es, a día de hoy, la gran desconocida: todavía no ha pasado el tiempo suficiente para que la distingamos de la música que se publicó en los 2000-2010 (tampoco ayuda que los primeros 2000 tuvieran un sonido muy parecido) y, para otros, forma una especie de amalgama indistinguible con los años 80 que se engloba dentro de aquello llamado juventud o infancia.

Sin embargo, para los que fuimos adolescentes a mediados de los 90 había muchas opciones. Fue una época de esplendor para el rock y el punk alternativo (Garbage, Green Day, Offspring) y los inicios de géneros como el grunge o su derivación screamo (Nirvana, Soundgarden, Foo Fighters). También tuvimos hip-hop, el comienzo del nu-metal, una época dorada del pop británico (los años del “Cool Britannia”), varias “mujeres blancas enfadadas” como Alanis Morissette, Tracy Bonham, Ani DiFranco, Meredith Brooks… Y, por supuesto, ese género tan noventero y tan europeo como el eurodance, una especie de tecno-trance-bakalao mezclado con melodías poperas y pegajosas cual chicle de fresa. Nadie ha reconocido lo suficiente la influencia del eurodance en sus primeros besos o en sus primeras borracheras.

Si no tienes tiempo para leer la lista entera, he creado un par de listas en Spotify que te harán el apaño. Incluyen algunas canciones que finalmente no cupieron. 😉


1. Backstreet Boys – Everybody (Backstreet’s Back)

Aunque se tratase solo de decidir qué Backstreet Boy estaba más bueno en general, si Kevin o Brian, Nuria era capaz de defender a muerte su elección.

Everybody (1998) fue el primer single del segundo álbum de estudio de los Backstreet Boys, aquel grupo de muchachos de Orlando que seguían la estela de las boybands como New Kids on the Block y Take That. Boybands siempre ha habido y siempre habrá: responden a la fórmula de chicos jóvenes y guapos (ahora se dicen metrosexuales) que cantan canciones pop no muy complejas, con cierta armonía vocal, y que provocan una reacción automática entre las adolescentes. Se podría decir que están asociadas irresolublemente con su despertar sexual.

En Un pavo rosa, aunque Nick prefiere a Kevin y Nuria a Brian, Álex establece una correlación lógica (de esas que solo Álex entiende) entre su compañera Verónica Harrington y Nick Carter de los Backstreet Boys. Al margen de si el parecido físico es notable o no, el apodo termina por ser muy popular en el instituto.

2. Chayanne – Salomé

Su vecino eligió ese momento para dar volumen a Los 40 Principales, el Play Music o lo que fuera que estaba escuchando esa mañana: Baila que ritmo te sobra, baila que báilame, retumbó la pared con la voz de Chayanne.

Chayanne fue una muestra más de la penetración de los artistas latinoamericanos en la península, al estilo de Ricky Martin o Shakira. La fórmula era simple: cantante de buen ver y temas bailables al tiempo que románticos con cierta inspiración latina (los ritmos “latinos” como el reggaetón todavía no estaban tan de moda). La canción Salomé hizo estragos en el verano del 98 y su estribillo nos persiguió durante años.

En Un pavo rosa, es una de las primeras canciones que aparece, para definir bastante bien el ambiente en el que nos movemos. Esto no es un libro hipster, señores. Aquí las protagonistas se despiertan con Chayanne a todo volumen en el televisor del vecino.

3. Garbage – When I Grow Up

Un extraño silencio imperó después de esto, con la canción de When I Grow Up como fondo.

Garbage es uno de los pocos grupos que lograron un resultado duradero mezclando rock alternativo con una electrónica sucia bastante convincente. Aunque yo prefería a los Garbage más en bruto de I’m Only Happy When It Rains a los más refinados de Cherry Lips, reconozco que supieron reciclarse y gustar al gran público, cosa que no era tan fácil con su estilo. Pegaron fuerte desde mediados de los 90 hasta bien entrados los 2000.

Aunque lo que más se recuerda de When I Grow Up es el “papapapá, papapapá” del estribillo, este tercer single de Version 2.0 (1998), después del grandioso I Think I’m Paranoid, es una especie de himno a la adolescencia. Tenía una letra que pretendía reflejar la irreflexión y el arrojo de la edad. “Unprotected, God I’m pregnant, damn the consequences”. Era ideal para que sonara en el pináculo del teenage angst de la novela.

4. Green Day – Basket Case

Dio un portazo, puso Basket Case de Green Day a todo volumen en su minicadena y se arrojó de un salto sobre la cama. Protegida por el sonido atronador de la guitarra eléctrica y la voz de Billie Joe, dejó caer unas pocas lágrimas de autocompasión.

También conocida como “la canción del boli verde” y “oyoyoyoy la canción esa” en Un pavo rosa, el tema punk rock Basket Case (que podríamos traducir como “Un poco ido”) es uno de mis temas favoritos de Green Day y con el que identifico bastante a Álex. 😉

Aunque el disco que Green Day había sacado en 1998 se llamaba Nimrod, Basket Case es de 1994. Más adelante también se harían famosos otros temas como American Idiot y When September Ends.

5. DJ Kun – Ponle sabor

—Y en el número cinco de nuestro Top Play continúa DJ Kun con su canción Ponle sabor. Os dejamos con ella.

¿Alguien se acuerda de DJ Kun? Era un chico argentino que hacía una especie de, no sé, ¿pre-reggaetón? Su canción Ponle sabor estaba por todas partes en 1998. Lo cual se traduce, lógicamente, en que suena de forma invasiva cuando Nick va al baño en su casa.

6. Nirvana – Smells Like Teen Spirit

El sonido de la música resultaba atronador para los oídos de Álex: With the lights out it’s less dangerous, decía Kurt Cobain, y por un instante, Álex deseó amordazarlo.

Obvio, pero no podía dejar fuera este homenaje noventero al teenage angst y la canción más conocida de Nirvana. Álex es una gran fan de Kurt Cobain (al extremo de que tiene la agenda decorada con recortes suyos y que piensa que Courtney Love debería estar en la cárcel).

Hasta los que en su vida han escuchado grunge pueden recitar este estribillo: “With the lights out, it’s less dangerous / Here we are now, entertain us”. Tenía sentido que sonara en una fiesta repleta de adolescentes.

7. Ska-P – El gato López / Cannabis

—¡Manu! Querrás ya dejar de hacer el mono de una puta vez —voceó desde atrás una voz de chica.

—Sigue, sigue, sigue, sigue, sigue, este López.

España entera bailó ska y gritó oi! con Ska-P en 1997-98. Es uno de estos fenómenos que a veces aparecen: un grupo de anarcopunks que firma por una gran discográfica y hace un disco que va y gusta al gran público. Con letras como “Somos la revolución, sí, señor, tu enemigo es el patrón”, que canturreaban los adolescentes de todos los tipos mientras se liaban un porro.

En Un pavo rosa aparecen dos canciones de Ska-P, a falta de una: El gato López, que en mi cabeza está asociada firmemente con Richi y su familia, pese a tener distinto apellido; y Cannabis, que se menciona de pasada en otro momento. Era muy difícil no tener en la cabeza en todo momento ese estribillo de “legalegalización”. Ska-P siguieron sacando álbumes y haciendo canciones en su estilo durante casi toda la década de los 2000.

8. Roxette – Joyride

Por los altavoces de la montaña rusa, que vibraba con el peso de las vagonetas, sonaba una versión acelerada de Joyride, de Roxette.

Se escucha como un eco en la montaña rusa de la feria bajo la que hablan Álex y Nick. Si me hubiera puesto estricta con la época, lo más probable es que hubiera sonado la reciente Sleeping In My Car o, como mucho, How do you do! Pero Joyride era ineludible para una feria con sus cacharritos y su algodón de azúcar. No podía resistirme a hacer que Álex abriera su corazón mientras de fondo sonaba ese inconfundible estribillo: “Hello, you fool, I love you”.

9. Ace of Base – Cruel Summer

Los Ace of Base gritaron it’s a cruel, cruel summer.

Al igual que Roxette, Ace of Base también eran suecos, y sus melodías de corte pop dance pegaron fuerte en los 90. Seguramente recordaréis esa icónica All That She WantsCruel Summer es una versión de una canción de Bananarama de los ochenta (si aún no habéis escuchado a Bananarama, no sé qué estáis haciendo). Aunque me gusta más la original, esta canción pegaba perfectamente con ese verano salvaje que están viviendo Álex y Nick en el 98.

10. Camela – Estrellas de mil colores

—¿Cómo es la canción? Soñaremos juntos llenos de ilusiones, veremos las estrellas… —Puso cara de morder un limón.

De mil colores… —completó Nick con una sonrisa.

Los 90 no están completos sin Camela. Puedes pensar lo que dé la gana acerca de su tecnoflamenco-rumba-pop-todo-suena-parecido, pero el grupo vendía millones de discos por entonces. Si no era Escúchame, este otro tema tenía que hacer su aparición. A Nick le gusta mucho Camela, incluso tiene cintas grabadas de ellos. ¡Eso para Nick es mucho!

11. Frank T – La gran obra maestra

Alguien había tenido la buena ocurrencia de poner a Frank T, cuyo rap sonaba a todo volumen.

Al igual que aquellos que no son fans del grunge saben lo que es Nirvana, aquellos que no son fans del rap quizá conozcan a Frank T. En 1998 era uno de los máximos exponentes del hip-hop patrio, primero con su grupo (El club de los poetas violentos) y luego en solitario. Es de Torrejón, a pocos kilómetros de Alcalá de Henares, la ciudad del este de Madrid que acogió el nacimiento de la escena del rap en España. En Un pavo rosa actúa precisamente en las fiestas de Torrejón de Ardoz.

Frank T es un bro. Es un tipo inteligentísimo con unas letras de lo más ocurrentes. Las chicas le tenemos simpatía porque nunca ha adoptado esa actitud típica de raperos de degradar a las mujeres por diversión. Echa una mano a los chavales que quieren hacer hip-hop en España y es, como supongo que siempre quiso, un modelo para ellos. A Nick le gusta mucho… en muchos sentidos, lo que hace bastante probable que repita aparición en el acto II.

12. Soundgarden – Black Hole Sun

Jorge tenía puesta Radio 3. A través de los altavoces de la minicadena sonaba la canción del momento de Soundgarden.

Aunque no es mi canción favorita de este grupo, era otro de esos temas que estaban por todas partes a finales de los 90. Soundgarden representan el grunge ya algo derivativo, heredero de Pearl Jam y Nirvana, y tuvieron un gran éxito con esta canción y con su otro single, Spoonman. En mi cabeza Black Hole Sun está asociada a Jorge y, más específicamente, a la manera trágica de ver la vida que él y Álex comparten: “Black hole sun, won’t you come / And wash away the rain…”.

13. Olivia Newton-John – Xanadu

—¿Qué es eso? —preguntó Álex, levantando la vista.

—Es que estaba puesto el vídeo —explicó rápidamente Nick.

—No, espera. ¿No es esa la película de Xanadu?

También conocida como “la canción que suena en ‘ese momento'”, es una de las pocas canciones de la novela que no pertenece a los noventa, pero sí a un musical. A uno de los peores musicales de la historia, para ser sinceros, ese que se suponía que debía catapultar a Olivia Newton-John a la fama después de Grease y que la catapultó de cara a las críticas más duras.

Con todo, la escena de los patinadores (que presencian con arrobo las dos protagonistas de la novela) es entrañable. En todo Un pavo rosa hay detalles inspirados en diversas películas musicales. De Xanadu está presente, sobre todo, el sombrero blanco de vaquera, pero animo a cualquiera que esté aburrido a intentar encontrar más señales, tanto en el acto I como en el II.


Con este percal, de nuevo… ¿Qué se puede esperar para el acto II? Más años 90, por supuesto, pero habrá algunos cambios. La música está evolucionando rápidamente. El eurodance da sus últimos coletazos. El hip-hop se adueña del cambio de milenio. Puede que a Álex y a Nick ya no les interese tanto la música que respectivamente les gustaba.

En Un pavo rosa 2 harán su aparición todos los grupos británicos de pop rock que, esta vez sí, a mí me encantan, pero también habrá espacio para el pachangueo y las canciones procedentes de musicales. Todavía estoy puliendo lo que se quedará y lo que no (so pena de que la novela parezca más bien un anuncio). A veces me veo en la tesitura de buscar exactamente el día en el que salió un sencillo en España, ¡y no creáis que es tan… sencillo! 🙁

En general la banda sonora será similar a la del acto I, pero es posible que suene algo más “barroca” (iba a escribir “madura”, pero JAJAJAJA). Si es así, estará en consonancia con el texto… 🙂

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Teaser del acto II de Un pavo rosa

¡He terminado el acto II de Un pavo rosa! Aquí está.

Había que imprimirlo para dar fe, pero la impresora de mi curro se ha quedado muerrrta con semejante taco de folios.

¿Queréis leer algo? ¿El primer capítulo? Vamos con algo más visual, mejor. Estas son Álex y Nick con el atuendo que llevan en parte del acto II y vistas por la increíble tableta de dibujar de Henar Torinos.

No sé cómo lo ha hecho, pero a esa Álex le daba yo un muerdo.

Nick con un traje. Esto es… es… ES.

¿Qué os parecen? ¿Mucho cambio en poco tiempo? Hombre, tan poco no será, ¿habéis visto que a Nick le ha crecido ya su melena a lo tazón? Y la Gran Pregunta: ¿QUÉ DEMONIOS UTILIZARÁ ÁLEX PARA ALISARSE ASÍ EL PELO? ;D

Ahora bien: si volvéis al taco de folios (después de admirar los dibujos), es posible que veáis una duda con el subtítulo. Es la primera de muchas. Porque de esta versión, aproximadamente un 50% será descartado, enviado a la papelera (azul) y convertido en pulpa para imprimir catálogos del Media Markt.

Que no cunda el pánico. Yo escribiendo soy una “pintora al óleo”. Suelo escribir mucho y no siempre encuentro a la primera lo que quiero decir, o más bien lo que la obra ha decidido decir. (*) Entonces pongo otra capa de pintura más definida encima, a menudo tapando lo que ya había hecho. Y voy añadiendo capas y capas hasta que el conjunto está más o menos completo. Por supuesto, en las sucesivas revisiones se va desechando material; es lo lógico, aunque a veces todavía me pica deshacerme de esa escena que tanto me gusta y hago la trampilla de ponerla en otro sitio o convertirla en algo diferente (pero con la misma línea de diálogo).

“Terminar” una novela, en mí, que tengo este estilo de escritura y que además me dedico a hacer NaNoWriMos, significa más bien: “Producir una cosa que se podría leer desde el principio hasta el final sin demasiados fallos de coherencia”. Énfasis en podría y en demasiados. Porque este acto II tal como está, maaadre mía. Si dieran un premio a las subtramas peor resueltas, estaría nominado de fijo. (En mi defensa debo decir que Un pavo rosa tiene un montón de personajes. Pero sí, ya sé que no es excusa para dejar una trama más colgada que un cuadro solo porque había que llegar al clímax).

En suma, esta versión aún no es Un pavo rosa (Acto II), sino una especie de amago de lo que será. Bueno, si estiro la pata, mi pareja tiene permiso para pasársela a todos los que necesiten saber cómo acaba la historia de Álex y Nick, pero salvo caso de extrema necesidad, no creo que sea necesario hacer pasar a nadie por esto. A estos folios les falta toda la revisión que les hará pasar de “cosa que más o menos cuenta la historia” a una novela. Y llegaremos a ello, poquito a poco: todavía queda mucho 2017 por delante… 🙂

(*) Si hablo de forma tan impersonal, es porque no puedo evitar la sensación de que las historias, en muchos casos, están ahí para ser descubiertas y relatadas; y que son mejores cuanto más se adecuan a lo que quieren decir. Como decía Michael Ende, es necesario encontrar el tono de la historia, pero cuando llegas a ese tono adecuado, la historia se hace real. Yo identifico “tono” con algo musical. Y como soy tan negada para la interpretación, tengo que tocar muchas notas antes de llegar a esa tonalidad cristalina.

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Interludio: I Saw Mommy Kissing Santa Claus

Ando a mil cosas, pero aquí dejo una breve historia navideña de Un pavo rosa para desearos feliz Navidad y amenizar un poco la espera para el acto II. También podéis descargarla directamente en PDF. Espero que os guste. 😉

INTERLUDIO
I Saw Mommy Kissing Santa Claus

Una historia de

1. Santa Claus

Le habían comprado un traje blanco y una capita plateada. Su madre se había pasado horas recortando formas de una cartulina dorada, cosiendo estrellas aquí y allá, cortando hilos con los dientes. Cuando por fin le enseñó el resultado, Nick gritó de emoción. ¡Iba a ser un ángel de verdad, un auténtico ángel del cielo! Y no te olvides de esto, añadió su madre, que le colocó en la espalda un palito con un aro que parecía flotar sobre su cabeza. Nick quería ir a enseñárselo inmediatamente a sus vecinos, pero ella se negó. Si te lo pones ahora, se manchará, ¡y no me he pasao yo el rato pa que esto se eche a perder!

Por suerte, el día de la representación quedaba ya muy cerca. En el colegio ya estaban rastrillando el terreno del belén, una gran extensión de hierba con un pequeño arroyo en medio. Junto al arroyo había un pino enorme y algunos compañeros le habían dicho que iban a colgarla de él… Nick no sabía si iba en serio, pero sentía mariposas en el estómago. ¡Sería el ángel de la estrella, subida al árbol más alto del colegio! ¡Desde allí, todo el mundo la vería; absolutamente todo!

—Mi niña es un ángel, un ángel —bromeaba su padre mientras brincaba por el jardín, rodeado de motivos navideños, y la hacía saltar en sus brazos—. Y yo, ¿sabes quién soy? Soy… ¡el demonio!

Su padre la mordía en el cuello con labios húmedos y calientes, haciéndole cosquillas; la borla de su gorro de Santa Claus le acariciaba la cara, y Nick se reía. Su madre también se reía. Por aquella época estallaba en carcajadas estruendosas casi por cualquier razón. Se acercó a ellos y Nick sintió que sus manos la tocaban, solo que sabía que no quería abrazarla a ella, sino a su padre; así que se deslizó hasta el suelo y contempló con una extraña mezcla de envidia y fascinación cómo su madre se aferraba al cuello de Santa Claus y lo besaba en la boca. Ángel o demonio, me vuelves loca, murmuró la madre. Santa Claus volvió sus ojos claros hacia Nick y, por un instante, la niña vio en ellos la sombra de una duda.

Tres días y muchos gritos después, su madre y ella estaban dentro de un avión en el que hacía un frío terrible y que no llegaba nunca a su destino. Nick le daba vueltas al aro entre las manos sin saber qué hacer mientras, a su lado, su madre dormía, a ratos miraba el asiento de delante sin pronunciar palabra y a ratos rompía en sollozos roncos que trataba de ahogar con las manos sobre la cara.

Lo que vino después fue igual de desagradable. Sus tíos habían venido de Valladolid para estar con ellas, pero su madre no estaba para nadie. Hubo más gritos, más llantos, algo de sangre. Su madre vació varias botellas y, cuando las acabó, salió a comprar más. Bebía hasta perder el conocimiento, sin preocuparse por la presencia de Nick. Mientras yacía en la cama, Nick se hizo un ovillo en un rincón y terminó por ponerse a llorar también: de hambre, de pena, de preocupación y de nostalgia por los besos y abrazos del ángel (o más bien demonio) que habían dejado atrás.

Entonces la mujer de su tío se llevó a la niña a dar un paseo. Le dijo que se podía poner “su disfraz”, porque ese día también habría otros niños vestidos así. A Nick le importaba un pepino lo que hiciesen otros niños, pero cuando pasaron frente a las puertas abiertas de un colegio, los observó con envidia. Había pastorcillos y lavanderas, reyes y soldados.

Mientras su tía pegaba la hebra con alguien, Nick aprovechó para soltarse de su mano y mezclarse con aquellos críos disfrazados. Examinó el patio. No era grande ni bonito. Llegó a la sala desde la que se oía música y vio que el belén donde cantaban era un rincón destartalado y oscuro, sin más decorado que un crucifijo en la pared y una cartulina con dibujos. ¡Vaya actuación más triste! Le dieron ganas de soltar una carcajada.

Aprovechó que los padres se hallaban inmersos en la contemplación de sus hijos y fue a coger algo de comida de las mesas. Se metió en la riñonera pasteles, caramelos, gusanitos. Entonces alargó la mano y esta se chocó con la de otra niña que pretendía arrebatarle la última pasta de coco. Nick la fulminó con la mirada y se preparó para defender su causa, pero la niña se había quedado quieta. Era alta, morena e iba vestida de Virgen María. La miraba fijamente y Nick sintió que con su mirada la invadía, la investigaba, con unos ojos de color azul claro tan enormes que le recordaban al cielo que había dejado atrás. Por un momento y contra todo pronóstico, se quedó sin palabras.

De pronto, la niña se quitó la mochila que llevaba a la espalda, rebuscó en ella y le alargó un Santa Claus de chocolate mientras se llevaba el dedo a los labios. Nick lo tomó y la miró desconcertada. La Virgen María se llevó el dedo a los labios, señaló a la gente de alrededor y se encogió de hombros.

Nick comprendió. Lamentó que aquel traje no llevase los bolsillos en los que escondía su reserva habitual de caramelos, pero buscó en un compartimento de la riñonera y le entregó una gominola verde que le habían regalado antes de coger el avión. La niña le dio las gracias; Nick pensó que era un trato excelente. En ese momento, la mujer de su tío apareció, zarandeó a Nick de arriba abajo y la regañó mientras la arrastraba fuera del colegio.

Cuando volvió a casa, Nick caminó con cuidado hasta la cama de su madre, apartó algunas botellas y dejó el Santa Claus de chocolate sobre la mesilla de noche. Su madre dormía profundamente. Nick se acostó a su lado y apoyó la frente sobre aquella espalda tan conocida y a la vez tan lejana. Quería volver a sentir unos brazos calientes que la rodearan, pero el cuerpo de su madre estaba blando y tibio, curvado sobre sí mismo. Terminó por dormirse también.

Cuando se despertó, el día ya había caído y el cuarto estaba más oscuro. La sábana estaba arrugada, pero su madre no estaba en la cama. Escuchó con más atención, con el corazón en un puño. De la cocina venía un ruido de agua corriente y fregar cacharros. Sobre la mesilla, en el lugar donde había estado el Santa Claus, solo quedaban unas virutas de aluminio rojo.

2. El Hombre de la Navidad

No llevaba mucho tiempo en ese colegio, pero la profesora quería que hiciese de Virgen María porque el niño que iba a interpretar a San José era el más alto de la clase. Tardó mucho antes de decírselo a su madre y, cuando llegó el momento de comprar el traje, le entró un ataque de pánico. Tiró de su mano hacia fuera de la tienda y le dijo que una Virgen María con gafas era ridícula, que no sabría actuar delante de todos sus compañeros, que odiaba la Navidad. Esto último era cierto. Aquellas fechas le traían recuerdos de cruces, féretros y gente vestida de negro con un gesto de todo menos feliz. ¿Por qué tendría que estar alegre? ¿Acaso tenía que fingir?

Su madre quiso convencerla de que hacía varios años de aquello, los suficientes para que Álex pudiese cantar y bailar y recibir la llegada del Hombre de la Navidad sin sentirse culpable, pero ella permaneció inamovible. Finalmente, acordaron que solo tendría que pintar el decorado del belén. Se dedicó a ello, aliviada, pero entonces el director del colegio dijo que quería hablar con ella y su madre.

En el despacho, todavía con los pinceles en la mano, Álex se limitó a escuchar. El director era bajo y corpulento. Tenía el labio superior lleno de sudor y la sotana le apretaba el cuello. Él cantó una tras otra las virtudes de la niña; después se agachó a su lado y le quitó las gafas con una mano viscosa. Álex sintió como si la hubieran desnudado. Hablaban de ella de la misma forma de la que se habla de un jarrón para poner en el vestíbulo:

—Mire, mire qué cambio. Estará muy guapa de María.

El director sonrió; Álex vio que su madre también sonreía, y los tres se quedaron un rato en silencio. Álex notó cómo miraba el director a su madre y no le gustó.

El día del belén, Álex se recogía la túnica celeste con una mano y, con la otra, tanteaba por el pasillo para encontrar el camino hasta el gimnasio. Tocaba paredes y hombros de niños desconocidos, o tal vez no tanto, personitas ansiosas y disfrazadas como ella que correteaban de arriba abajo por el colegio. Bajo el decorado, sus compañeros entonaban ya el Dime niño.

Álex entrecerró los ojos. La niña que hacía del ángel estaba robando comida de las mesas para los padres, solo que no era la niña que conocía, aunque sin gafas podía confundirse. Quiso ser amable y preguntarle a qué clase iba, pero la niña no hacía más que atiborrarse de galletas y no le hacía caso, así que intentó cogerla de la mano. Al hacerlo, sus dedos chocaron y la niña la miró con ojos furibundos. Álex tuvo miedo, porque aquellos ojos brillaban como el fuego, pero también se sorprendió. Había más cosas detrás de esa mirada. No sabía explicarlo, pero aquella niña era sin duda muy desgraciada. Y los ojos ahora mismo la odiaban, pero Álex tenía la sensación de que podían cambiar en cualquier momento.

Como empujada por una fuerza mayor, se quitó la mochila y rebuscó dentro de ella. La niña la miró con desconfianza. Antes de venir, la madre de Álex le había dado un Papá Noel de chocolate. Para el director, le había dicho con una sonrisa tímida. Álex se alegró mucho cuando le alargó el Papá Noel al ángel y este lo tomó. Sus ojos cambiaron a sorpresa. Álex se llevó el dedo a los labios; aquello era un secreto.

El ángel la miró sin decir nada. Luego abrió su riñonera y le dio a cambio una gominola verde y rara. Cuando sus manos se rozaron de nuevo, la niña desconocida sonrió un poco y Álex sintió algo por primera vez dentro de ella, como una tormenta de nieve en el pecho. Pero entonces la niña salió corriendo, con el Papá Noel bien agarrado, y unos profesores vinieron a buscar a Álex. La cogieron y la obligaron a cantar villancicos delante del portal pintado hasta que se le quedó la voz ronca y se le rompió la goma que le sujetaba el pañuelo de la cabeza.

Cuando Álex arrastró los pies por el pasillo y entró en el despacho del director para buscar sus gafas, demasiado cansada para llamar a la puerta, no vio con claridad la apasionada escena que transcurría encima de la mesa. Sí se dio cuenta de que su madre dejaba escapar un grito y Papá Noel, ¿Papá Noel?, el director del colegio se apartaba de encima de ella a trompicones. El pañuelo resbaló de las manos de Álex y cayó al suelo. No estaba segura de si se trataba de un momento horrible, bonito o simplemente absurdo, pero prorrumpió en lágrimas. Solo recordó que hubo un alboroto a su alrededor y que su madre se la llevó en volandas.

—Alejandra, cariño mío, mi vida —le susurró una y otra vez, ya en casa, mientras la besaba en las mejillas—. He cometido un error, ¡lo siento tanto!

Perdóname, perdóname, escuchaba Álex. Su madre se agarraba a ella como si fuera el crucifijo que colgaba encima de la cama. Lloró largo rato sobre Álex y luego sobre el colchón, incluso cuando Álex ya había logrado apartarse y contemplaba el cuerpo sacudido por los sollozos con una extraña distancia.

Sacó la gominola para ahogar sus penas, pero se detuvo. Tenía un aspecto horrible y, como diría su madre, seguro que estaba llena de gérmenes. Haciendo acopio de valor, fue a la cocina y la tiró al cubo de basura: cualquier cosa era preferible antes de pillar una gastroenteritis. Después tomó un libro, se encerró en su dormitorio y puso una casete de villancicos alemanes para no escuchar el sonido del llanto.

FIN

«… por cuanto todos pecaron,
y están destituidos de la gloria de Dios…»

Romanos, 3:23

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