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No soy religiosa, pero hay un dicho popular que creo que es muy cierto: “el hombre propone y Dios dispone“. Entiéndase “hombre” como “perteneciente al género homo” y “Dios” como “la vida”, “el destino”, “el azar” o lo que cada uno considere apropiado según sus creencias.
Acababa de iniciar mi actividad como traductora autónoma en Madrid, España, y todavía estaba luchando para lograr un volumen estable de trabajo (entre mudanzas junto a mi pareja, proyectos que al final no salían adelante y otros tantos impedimentos) cuando ocurrió lo imprevisto: una empresa se interesó por mí para un puesto de traductora interna en Cambridge, Reino Unido.
Nunca he vivido en Reino Unido, aunque siempre me he considerado bastante “anglófila” en cuanto a gustos personales y en algunos aspectos de mi forma de ser. Acababa de regresar de Alemania y, en un breve espacio de tiempo, me hallaba en la tesitura de decidir si quería volver a cambiar de país o seguir adelante por el camino que había empezado a recorrer. No obstante, esto para mí era una gran oportunidad: yo nunca he trabajado como interna en el terreno de la traducción, y mi nueva empresa me ofrece un amplio abanico de posibilidades en diversos campos. Me emocionaba pensar en la cantidad de cosas que podía aprender.
En suma, sí, ¡he aceptado la oferta! Estoy muy contenta. En pocos días estaré en la ciudad universitaria por excelencia (con permiso de Oxford) buscando piso para dos. No lo habría imaginado unos meses atrás, pero hoy es una realidad. Espero seguir aportando algo valioso desde allí, que todo lo que aprenda me sirva para desarrollarme como profesional y poder enseñar, a su vez, las cosas que sé. Mi empresa valora mucho la continuidad y la lealtad; yo también. Solo puedo decir que esto podría ser el comienzo de una bonita amistad.
Un abrazo y ¡a hacer trámites tocán!
El artículo del 4 de marzo de The Economist “The many voices of the web” ofrece una perspectiva optimista acerca de las traducciones para internet: entradas de blogs, tweets en Twitter, periódicos en línea, etc., y las posibilidades técnicas para hacer realidad ese sueño de una WWW unificada donde el usuario podría elegir cómodamente el idioma de cada página o programa.
1) Las traducciones voluntarias
No es ninguna sorpresa que el artículo mencione dos de los aspectos que más preocupan hoy día a los traductores profesionales, ni tampoco que lo haga a la ligera. El primero son las traducciones voluntarias. Por ejemplo, el propio artículo hace mención a que la edición en mandarín de The Economist se publica gracias a un grupo de voluntarios chinos que desean divulgar sus contenidos y que no obtienen ninguna remuneración.
Evidentemente, esta práctica ha existido en internet desde el principio de los tiempos. Yo he hecho traducciones voluntarias de ciertos artículos o relatos que quería dar a conocer en español. Pero es verdad que últimamente, los traductores voluntarios caminan por el filo de la navaja: por un lado se han puesto a subtitular series (por ejemplo, Perdidos) o traducir libros (Harry Potter) que tardaban en salir en su país, con lo cual las distribuidoras están, por decir algo, ligeramente molestas, y algunos traductores profesionales también.
Es difícil competir si tu rival ofrece un resultado peor pero en mucho menos tiempo, que en algunos campos es lo que importa. Un apasionado voluntario puede traducir varios capítulos de Harry Potter en un día. Un grupo de fans de Perdidos es capaz de traducir, corregir y ajustar un episodio en el mismo espacio de tiempo. Cierto, las traducciones pueden ser infames… demasiado literales, con faltas de ortografía, etc. Sin embargo, otras no están tan mal. ¿Qué hacer? ¿Son lícitas las traducciones de productos famosos que ya tienen previsto lanzarse en España? ¿Quizás debería considerarse la antigüedad del producto y su posibilidad de que llegue a un público de nuestro idioma por los canales tradicionales?
Por otra parte, otras entidades comerciales, como Facebook o Twitter, están muy contentas con su comunidad de fans y posibles traductores voluntarios… porque les permiten ahorrarse el coste de un profesional. Directamente, encargan la traducción de sus propias páginas a los voluntarios, mediante un bonito modelo de crowdsourcing y la idea de que “ahora tú también puedes formar parte de la página que tanto adoras”. A mí, personalmente, esto me parece pasarse. No solo por orgullo profesional, sino porque supone aprovecharse del entusiasmo de las personas. Creo que cualquier fan debería pensárselo dos veces antes de tomar parte en una bienintencionada iniciativa por parte de una empresa con semejantes beneficios al año.
2) Las traducciones automáticas
La otra posibilidad que se menciona en el artículo de The Economist, y que provoca más de un quebradero de cabeza a los traductores, es la traducción automática, que podría ayudar a empresas y particulares más modestos a dar a conocer sus contenidos. Sobre ello creo que podrá orientaros mejor este estupendo PDF de ASETRAD, asociación a la que pertenezco, basado en una discusión que se originó en 2009 en su lista de correo.
La traducción automática cuenta con simpatizantes y detractores, y no solo entre los propios traductores. Hoy día yo me sitúo en una posición intermedia. Evidentemente, las herramientas de traducción automática (que tienen distintas formas de funcionar) todavía no son capaces de producir los mismos resultados que un traductor profesional, pero también es cierto que la mejora es cada vez más evidente. Solo hay que echar un vistazo al famoso traductor de Google (más información), y es posible que algunas conocidas herramientas de TAO incorporen funciones de traducción automática (tal como la entendemos) en un futuro cercano.
La traducción automática podría revalorizar la labor del corrector lingüístico e incluso la del escritor de contenidos, que necesita una formación específica para preparar estos textos de manera que arrojen unos resultados convincentes. ¿Pero no empobrecería esto terriblemente la riqueza semántica, estilística o incluso léxica de los textos? Pues sí, pero creo que también depende de la finalidad de los mismos: no es lo mismo traducir un documento interno informativo que un videojuego, un folleto o una guía turística. Hay traducciones funcionales y productos destinados a la divulgación pública, donde es necesario ofrecer una gran calidad.
Precisamente, creo que la clave de todo esto está en la calidad, y ahí es donde el propio artículo admite que los traductores profesionales tienen la palabra. Un buen traductor puede ver y sentir un texto de una forma que no es capaz de hacer una máquina y, si me apuráis, tampoco muchos traductores voluntarios. Se basa en su formación y experiencia, y esas son sus grandes ventajas, aquellas que debería vender al presentarse como profesional.
Se requiere mucha destreza para recrear un diálogo de un libro, una película o un videojuego. Por supuesto, siempre se puede intentar usar mano de obra no cualificada (barata) o herramientas de traducción automática (y a fe mía que, viendo los archivos que algunas agencias de localización envían, que algunos lo intentan), pero los resultados son desastrosos. ¿Qué ocurre? Que al final se pierde más tiempo corrigiendo, e incluso reescribiendo, del que se habría empleado si un traductor profesional hubiese traducido el texto. Más aún: como ex-correctora, corroboro que largas exposiciones de tiempo a prosa desastrosa conllevan cierta desorientación lingüística. ¿Qué será esto? Suena mal, pero ¿es correcto? Yo no lo diría así, pero ¿tengo tiempo para buscar una solución mejor?
A pesar de que la situación general no es halagüeña, me gusta ser optimista. Creo que la mayoría de la gente es inteligente y, al menos de forma individual, es capaz de entender para qué fin puede ser útil cada tipo de traducción. Si dejamos claro eso desde el principio, el hueco de mercado para los traductores permanecerá inalterado durante mucho tiempo.
As Ethan Zuckerman, co-founder of Global Voices and a researcher at Harvard University, puts it: “If you sound like an EU parliamentarian, we can translate you quite well.” Until computers learn how to cope just as proficiently with the outbursts of self-absorbed teenage bloggers or snarky gossip columnists, machine-translated articles will struggle to attract readers.
–The Economist, 4/03/2010
Me he pasado más de dos años de mi vida trabajando como tester de localización, y lo digo con orgullo. Llevo menos tiempo siendo traductora que tester. De hecho, el testing (en inglés salvaje) o “testeo” fue la práctica que me descubrió el mundo de la localización, y sé que no soy la única en este sentido.
El testing debería ser la última fase de todo proceso de localización: el momento en el que las traducciones que se han preparado con tanto mimo se insertan en el juego y se comprueba su adecuación y eficiencia. Digo “debería” porque, por desgracia, una comprueba que fuera de su mundo de chupachuses y piruletas, el testing se considera una práctica superflua. Suena increíble, pero hay conocidísimas compañías de videojuegos que no usan testers. Otras sí que los usan, pero no distinguen entre testers de localización y de sistema: para estas compañías, una persona que sabe detectar los problemas técnicos más enrevesados en el juego tiene las mismas habilidades lingüísticas que un traductor. O viceversa.
Mi opinión es que, por suerte, no todos podemos saber de todo, y resulta mucho más práctico explotar las cualidades profesionales de cada uno y dividir el trabajo que intentar crear “todoterrenos” en el terreno laboral. Resulta mucho más práctico contratar y formar testers cualificados que forzar al traductor a realizar este trabajo, o poner a jugones especializados a detectar tildes mal puestas y dobles espacios.
Para más información, os remito al artículo de Pablo Muñoz: La importancia del testeo en la localización de videojuegos. Abajo pego también un comentario que he dejado yo acerca del proceso de QA (Quality Assurance) en el grupo Lingua de LinkedIn.
From my point of view, both the editing phase and the QA phase are indispensable in video game translation. Many problems occur because localization professionals have to translate the text without being able to see the context in which their translation is going to appear. For example, a single command can show up alone on screen or followed by many others on a list.
This practice may be unavoidable when it comes to worldwide releases, but most companies are also reluctant to provide translators with the appropriate localization kit, which would at least be of help.
Consistency is another issue – when you need to localize 5 titles of the same saga you need to use the same character names, item names and catchphrases. If you don’t use TMs (which you should do, but many companies don’t ), this task becomes overwhelmingly hard. In the QA phase, most of the remaining consistency problems can be spotted and corrected.
As a linguistic tester I have always been very, very picky, and thankfully most of the people I’ve worked with are, too. Sadly, this doesn’t seem to be the rule in most places, and QA in video game translation still seems to be regarded as a dispensable luxury. Therefore, many video game (and software) localizations end up being very poor, full of grammar and spelling mistakes, and confusing for the end user.
–Diana Gutiérrez
“Debemos informarle que Facebook conoce una Disminución de la velocidad, la causa de la demasiada Cantidad de miembros no activos presentes. Enviamos este mensaje hoy con el fin de verificar la actividad de los miembros del sitio. Se ruega que se Transmita este mensaje a usuarios otros 15, Utilizando la funcion Copiar y pegar con el fin de probar su actividad. Si usted no Envía este mensaje en las 2 semanas y siguientes, automaticamente Será suprimido con el fin de dejar Sitio a los miembros activos. Cordialmente: Facebook Administradores Sistem”
He recibido este mensaje hoy mismo por correo electrónico. ¡Dios mío! ¡El hoax de los usuarios inactivos de MSN ha mutado! Mi página favorita sobre leyendas urbanas, snopes.com, ya recoge la versión ampliada a distintas redes sociales, como Facebook.
Vale que la mayoría de estos sitios pueden tener fallos de traducción y localización (y más ahora, con lo de moda que está que te hagan el trabajo gratis), pero todavía no me cabe en la cabeza cómo una persona puede leer esto e imaginar que una de las mayores empresas de internet del mundo envíe un e-mail así. Porque yo, por lo menos, no me entero bien de qué quiere decir lo siguiente: “la causa de la demasiada Cantidad [digo yo que será una cantidad muy grande] de miembros no activos presentes”. Y no enviar un mensaje “en las 2 semanas y siguientes” sería enviarlo repetidamente de forma indefinida, ¿no? Aunque lo mejor es la firma: Facebook Administradores Sistem. Esa mezcla spanglish le da un toque peculiar.
De todas formas, lo triste es que siga habiendo personas que se crean y reenvíen estas cosas. Porque reenviar un correo así solo denota un profundo desconocimiento acerca del funcionamiento de una empresa y de internet en general. Quizás esto tenía sentido hace diez años, cuando éramos jóvenes e inocentes e internet era “ese gran desconocido”. En fin, después de todo, no deja de ser una contribución al fascinante mundo de las leyendas cibernéticas.
En el grupo Translation Professionals de LinkedIn se ha estado discutiendo acerca de las divertidas (¡divertidísimas!) traducciones del símbolo @, tan querido desde hace tiempo por tecnófilos y determinadas corrientes feministas.
Parece evidente que la opción inglesa at, aunque se ha exportado como tal a muchos idiomas no occidentales, se quedaba corta para otros. Así, surgieron muchas adaptaciones basadas, sobre todo, en su aspecto gráfico: por ejemplo, mono o rabo de mono (Affenschwanz, apestaart) en alemán y neerlandés; trompa de elefante (snabel-a) en danés y sueco; alguien debió intentar también la evidente comparación con un caracol (francés: escargot, italiano: chiocciola), y por supuesto, con la oreja o rabo de cerdo para el noruego, polaco y de nuevo el danés. En un nivel menos “animal”, tenemos strudel, en hebreo… No, el pastel no, o al menos eso creo.
Frente a tanta creatividad, resulta curioso que el español, francés y portugués optasen por una simple unidad de medida (la arroba). ¿Por qué sería?
Quizás esto tenga alguna relación con la historia del símbolo. Parece que su origen se remonta a allá por el siglo XIV, como unidad de medida, pero también con una dimensión gráfica, intentando representar un ánfora. Personalmente, me resulta mucho más fácil ver un mono o un caracol en “@”, pero ya se sabe: la imaginación al poder.
En esta página se enumeran más traducciones de @. Por cierto, es una pena que Google no reconozca los símbolos (@, #, &, %…) a la hora de hacer búsquedas.
He decidido ser cabeza de ratón y escribir este blog en español. Supongo que más adelante subiré al menos una versión de la página en inglés, pero si uno de los fines de este sitio es darme a conocer como traductora de inglés/alemán a español, debería demostrar que soy capaz de escribir en este último idioma.
El 15 de febrero termino mi relación laboral con mi actual empresa y comienzo la aventura del trabajo autónomo. “Aventura” porque, pese a tener ya varios clientes asegurados (fruto, sobre todo, de mis experiencias como autónoma el pasado año), no tengo ni idea de adónde me va a llevar este camino. Voy a cambiar de forma de trabajar, de residencia, ¡de país! En fin, va a ser toda una etapa en mi vida
De momento estoy empleando tiempo en documentarme acerca de los pormenores administrativos y legales y, en general, cómo desarrollarse como profesional autónomo a tiempo completo. Por suerte, es una opción cada vez más popular y muchos de los profesionales “tecnófilos” trabajan de esta manera, por lo que se encuentra mucha información en internet. Imagino que me daré de alta en el R.E.T.A. en cuanto vuelva a España; aunque los traductores no estamos obligados si no superamos determinado nivel de ingresos, todavía no sé bien cuáles van a ser estos, y además, me parece la opción más sensata a medio-largo plazo. Para los temas legales supongo que buscaré el apoyo de una gestoría, aunque no sé qué beneficios me reportará, por ejemplo, la asesoría jurídica de Asetrad.
Seguir leyendo “Primeros pasos”
Mi nombre es Diana Gutiérrez. Soy traductora y revisora profesional, escritora, investigadora de doctorado y, por decirlo sin complejos, una soñadora empedernida. Esto va a ser mi blog personal profesional y ahora mismo está patas arriba, pero espero ponerlo en condiciones en las semanas siguientes.
Tareas (para mí):
- traducir el sitio a español
- añadir secciones
- limpiar el diseño
- clarificar la estructura
- añadir enlaces
Hi! My name is Diana Gutiérrez. I am a translator, a writer, a part-time designer and a dreamer, and this is my <strike>personal</strike> professional website.
Please come back when more sections are ready.
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