Guía para NO ser un escritor brasas

Los artículos de este blog no suelen estar destinados a escritores, pero con este voy a hacer una excepción porque interesa tanto a quienes escriben como a los que hacen algún trabajo artístico y a todo el círculo que los rodea. Quiero hablar de lo que pasa con los autores cuando comienzan a tomarse lo de escribir “en serio” e, incluso, a ser publicados y lidiar con las cuitas del mundo literario.

Para resumirlo: la mayoría de autores, que a pesar de sus rarezas son buenas personas, se convierten en unos ególatras de cuidado y se pasan unos años que no hay quien los aguante.

Esta fase es un problema tanto para el escritor (que quizá no lo sepa pero se le está tachando de “brasas” a sus espaldas) como para los más cercanos al escritor, que de sentirse contentos y orgullosos comienzan a desear que eche un poco el freno.

Como creo que ya he pasado esta fase (aunque todos tenemos recaídas) y ahora estoy sufriendo las de otros, pensé que escribir algo al respecto podía ser de utilidad para los que estén en brote, entrando en brote o saliendo del brote. Siempre ayuda ver las cosas con perspectiva; también lo dejo aquí como recordatorio para mí misma. 😉

Escribir es genial… y lo sabes.

Escribir es una maravilla. Tiene sus momentos mejores y peores, pero el que escribe sabe que hay una magia especial en sentarse a darle forma a algo que solo existe en su cabeza. Es crear una burbuja única donde pasan cosas maravillosas. Para mí la necesidad de escribir se equipara a la que tienen otras personas de expresarse mediante otros métodos, de crear arte o de hacer ejercicio físico. Es una parte muy importante de mí que tengo que atender.

No todas las personas que escriben sienten el deseo de publicar y/o de seguir una carrera como autores. (Entre otras cosas, porque es muy difícil ganarse la vida escribiendo, pero eso da para otra entrada.) Sin embargo, hay muchas, montones, que sienten el deseo imperativo de ser leídas por cuanta más gente mejor. Es muy raro encontrar un escritor que solo escribe por encargo o que le da igual que le lean o no. Los hay, pero son pocos y son gente muy descreída o muy asceta. En casi todos los escritores predomina el deseo de comunicación con los otros, de “decir” algo.

Cuando el autor finalmente se identifica como tal (es decir: dice “yo soy escritor” y decide que quiere potenciar al máximo esta faceta), normalmente debido a una buena noticia en este ámbito (le publican algo, va a autopublicar algo, gana un premio, ha terminado una novela, etc.), sucede lo mismo que cuando sales del armario. “Escritor” pasa a ser una de las facetas más importantes de tu persona, algo que te define. El resto de facetas (hija, padre, periodista, amante de los animales, aficionada a la historia, de izquierdas…) se queda temporalmente en segundo plano.

Entonces viene el crujir de dientes y la guía de cosas que, como escritor autoidentificado, NO debes hacer (a menos que te guste ser un coñazo).

1. Deja de dar la brasa a tus familiares y amigos.

Saben que has publicado, que vas a publicar o que publicas algo nuevo. Fantástico. Hay familias que te dan la enhorabuena y luego si te he visto no me acuerdo, y hay otras que se involucran hasta el punto de que parece que les va la vida en venderte un libro. Puede ser un poco molesto o vergonzoso, según el caso, pero por desgracia, no tienen la obligación de alabarte, comprarte nada o sentir el más mínimo interés por ese personaje de tu libro que a ti tanto te emociona.

Informa a tus amigos de lo que publicas y, cuando salga, de dónde pueden encontrarlo. Ese es un comportamiento normal: estás entusiasmado, quieres compartir tu felicidad con otros. La gran mayoría te apoyará y se comprará tu libro (aunque luego no se lo lean). Incluso vendrán a tus presentaciones a escucharte hablar de eso en particular (¡y eso ya es amistad!).

Pero no esperes que, en otros contextos, reunidos todos para ir al cine o hacer otra cosa, aunque tú vengas de un encuentro con lectores que te ha encantado, se interesen por todo y esperen que lo cuentes en detalle. La gente tiene sus propios problemas y la confusión de “amigos” con “fans” es peligrosa. Los amigos son personas que te apoyan y a las que apoyas. No están para validar cada uno de tus pasos en las decisiones que tomes como escritor y, desde luego, créeme que a la mayoría no les interesan.

Lo que quiere decir:

  • Deja de dar la brasa contando detalles sobre la nueva novela que estás escribiendo. Y mucho menos haciéndote el intrigante. Los amigos te sonreirán y te dirán que tienen ganas de leerla, ¿qué te van a decir?
  • Deja de dar la brasa vinculando cada cosa que pasa con tu libro. Si viene un camarero y os ofrece vino tinto, no digas: “¡anda, como en mi historia!”. Si haces eso, eres pesado. ¿Sabes la cantidad de veces al día que los escritores nos referimos a las novelas que tenemos entre manos o que acabamos de publicar? Pues son muchas. Nosotros vivimos en buena parte en nuestros mundos, pero el resto de la humanidad no tiene por qué compartir esa pasión. Imagina lo que te aguantan tus amigos y dales cancha.
  • Deja de dar la brasa hablando de ti todo el rato y de cómo están tus novelas. Están bien, gracias. En su lugar, podrías preguntarles a tus amigos cómo están ellos. Cuando no estás en ese mundo maravilloso que construyes cuando escribes, deberías hacer un esfuerzo para prestar atención al mundo real.

Si no bajas de tu nube y dejas de dar la brasa con lo que escribes, habrá cosas que te perderás. Si tus amigos te ven demasiado absorbido en ti mismo, no te contarán cómo están ellos. Empezarán a pensar que eres una persona egoísta (y como tal te estás comportando), que no les atiendes, que solo estás pendiente de tus problemas.

La gente vive estos momentos de absorción total cuando tiene un niño, adopta un cachorrito, comienza un trabajo nuevo o se enamora. Normalmente aguantamos a nuestros amigos cuando les pasa esto y estamos felices por ellos, pero que levante la mano quien no ha pensado “pero qué pesada está Pepi, de pronto su mundo SOLO es esto”. Y echamos de menos a la Pepi de antes que se reía con nosotros y estaba en nuestra onda. ¿Entiendes? Pues eso eres tú con tus libros.

Por eso está bien que, en internet, tengas perfiles o audiencias diferentes para hablar de ti como autor y para hablar con tus amigos. Hay gente que comparte un 20%, un 50% o un 80%, pero desde luego no recomiendo compartir el 100% a menos que no uses las redes sociales más que COMO AUTOR. Tus amigos te quieren, pero es difícil que soporten que solo hables de tus libros. La mayoría acaban silenciándote (seguramente ya lo habrás sospechado), silenciando hashtags de tus libros (100% verídico) o distanciándose de toda esa parafernalia que de pronto es tan importante para ti.

Harás “amigos” nuevos gracias a esto, sí. Pero no alienes a las personas que son de verdad importantes y que ya están en tu vida. Luego puedes lamentarlo mucho. Respeta los canales que ya teníais y no te olvides de hablar con ellos de tú a tú y de preguntarles cómo están, en lugar de dar por supuesto que están ahí para seguir todo lo que dices de tus libros.

2. Deja de dar la brasa a gente que no te conoce de nada.

Esta es una faceta fascinante de los autores que están en su primero, segundo o tercer año de publicación y se sienten poderosos, a la par que tienen la sensación de que “tiene que haber más donde rascar”.

El hecho de que las ventas no suelen ser las esperadas (porque no sé cómo lo hacemos, que siempre nos esperamos miles de millones), combinado con el halagador hecho de que HAY VENTAS y gente que te habla de tu libro, crea una especie de monstruo-autor que por una parte está entusiasmado y quiere hablar de lo que hace y por otra tiene un poquito de complejo. Cree que debería ser más conocido, que deberían darle más rédito, y lo compensa… ¡hablando más de sí mismo!

No tiene nada de malo que los demás sepan que eres escritor, pero no puedes monopolizar cualquier charla con tus progresos literarios. Son incontables las veces que he asistido a una cena o un evento donde había algún autor y he acabado enterándome de la vida y milagros de ese autor, por no mencionar toda su obra o futura obra. Lo gracioso es que, un 90% de las veces, ellos no se han enterado de que yo también soy autora, porque estaban tan embebidos en su ola de entusiasmo egocéntrico que les resultaba imposible concebir un igual (o, peor aún, alguien en una fase posterior) a su lado.

Por lo tanto:

  • Deja de colar el tema de que escribes, lo mucho que escribes y lo importante que es lo que escribes cuando estás rodeado de personas a las que acabas de conocer. Sé que es importante para ti, pero piensa un poco en tu audiencia, de la que no sabes nada. Puede que haya quien acabe de regresar de una sesión de quimioterapia. Puede haber alguien que esté preocupado porque va a perder el trabajo. Puede haber otros autores con más experiencia que tú o personas que hagan un trabajo artístico totalmente diferente. No te creas tan especial y no acapares la conversación. La gente se cansa y se despide con cualquier excusa pensando que serás escritor, pero eres un brasas.
  • Deja de pensar que el mundo gira en torno a ti y haz preguntas a los demás acerca de ellos. Una vez estaba comiendo con varias personas y se presentó un autor que acababa de poner su libro en Amazon; se pasó el rato leyendo su propio libro en un dispositivo electrónico (?) hasta que alguien le preguntó; entonces comenzó a hablar de la novela que había publicado y del mucho dinero que le estaba dando. Es un ejemplo exagerado, pero he visto una actitud similar en otros escritores en algunas reuniones sociales. Un buen escritor debe sentir curiosidad genuina por lo que le rodea; no es bueno que vayas por ahí como un sistema solar autónomo y solo contestes si te preguntan sobre TI. A lo mejor encuentras un alma gemela o alguien que te recomienda una lectura magnífica. A lo mejor participas de una conversación interesante que no tiene nada que ver con la escritura, pero que te da ideas geniales para lo que estás escribiendo.
  • No has inventado la rueda. Escribir no te convierte en un ser superior y, de hecho, hace muy fácil mostrar el propio desconocimiento y quedar en evidencia. Lo bueno es que la mayoría de gente es educada y la mayoría de escritores están demasiado absorbidos en sí mismos para darse cuenta de sus metidas de pata. Si estás escribiendo sobre alguna enfermedad rara, cuidado que no haya un médico en la sala. Si tu novela se burla de los teleoperadores, ojo con que tu interlocutor no sea o haya sido exactamente eso. Y si estás fardando ante la concurrencia de que tus libros están disponibles en más de veinte países, ojo con no haber dicho antes “con Amazon” y que alguien de tu público no sea otro escritor o, aún peor, un editor.

En las redes sociales hay una etiqueta sencilla: no añadas a gente que no conoces de nada simplemente para soltarle publicidad de tu libro. Si vas a ponerte en contacto con alguien que crees que puede estar interesado en lo que escribes, qué menos que presentarse primero.

3. Deja de dar la brasa a otros autores.

Los autores, editores y demás gente del mundillo literario son las principales víctimas de… la gente del mundillo literario. No somos tantos y nos conocemos entre nosotros, sobre todo si frecuentamos los mismos ambientes.

Aquí hay que tener en cuenta algo muy importante que se llama POSTUREO. Todo el mundo está encantado de conocerse, todo el mundo vende mucho y todo el mundo se esfuerza por dar una imagen de persona lectora, persona inteligente, persona conocedora del panorama literario y persona que produce muchísimos textos, la mayoría con un montón de pretendientes.

Muchas veces la realidad es diferente. La gente tiene un montón de problemas que no siempre tienen que ver con el mundo literario. (De hecho, algunos autores con fama de “insoportables” llevan una vida personal difícil, lo cual hace que no sean la alegría de la huerta.) Por otra parte, ya sabemos que en España se vende poco y que los autores tienen dificultades para salir adelante, de modo que debes entender ese entusiasmo casi frenético como lo que es: una mezcla de “me encanta lo que hago” y una buena cucharada de “pero ojalá vendiera más o encontrase un editor más potente”. Hay que mantener buena cara delante de posibles editores o de la competencia.

Los eventos literarios son lugares donde se conoce a personas encantadoras y muy imaginativas con las que hacer grandes cosas, pero también son sitios donde algunos dejan salir lo peor de sí mismos. Por favor, no hagas esto:

  • Deja de dar la brasa con quién eres y asumir que todo el mundo te conoce. Algunos te conocerán, otros no; la mayoría de autores, sobre todo si se miran tanto el ombligo como tú, están demasiado ocupados para seguir la pista al resto. Si te preguntan tu nombre, probablemente debas responder con tu nombre, no con tu currículum: “Puri, autora de X e Y, publicada en tal sitio y en tal otro, correctora de J. Mi usuario de Twitter es tal”. En algunos casos el interlocutor sí quiere saber esos datos, pero ya se darán de forma normal en la conversación. A menos que quien tengas delante sea un escritor brasas y comience a arrollarte con todo lo que ha escrito, por supuesto.
  • Deja de dar la brasa delante de otros autores con lo bien que le ha ido a tu último libro, lo mucho que vendiste en el evento anterior, el fan desesperado que tuviste, la editorial interesada en tu manuscrito aún no terminado. Para lo desconfiados que son los escritores a la hora de compartir sus ideas de novelas, hay que ver lo bocachanclas que son cuando se trata de otras cosas. Esas cifras que citas pueden parecerle ridículas a otro autor que te escucha (aunque la mayoría de las veces es como hablar de peces). Alguien puede tener contacto con una persona de la editorial que nombras y saber que tienen un autor pesado (¡cuyo nombre coincide con el tuyo!) que está insistiendo para que cojan un manuscrito que no les convence. Comenta lo que quieras acerca de lo que escribes, pero frente a personas interesadas, no por presumir y sin venir a cuento.
  • Deja de dar la brasa acerca del último posicionamiento en el mundillo literario sobre el que tienes una opinión (porque hay que tenerla). ¿No te interesa la opinión de los demás? Precisamente estas cosas surgen porque es necesario un debate, no un hilo de Twitter en forma de discurso ingenioso. Para un DE-BA-TE es necesario escuchar lo que dicen los otros, no solo pontificar. Incluso por tu propio interés: seguro que te interesa saber las opiniones de ciertas personas, déjalas hablar.
  • No has inventado la rueda… de verdad. Precisamente los autores suelen tener más conocimiento de lo que se escribe y se publica y, sobre todo, de su género. Si estás haciendo tus pinitos con el terror, puedes hacer reír mucho a alguien internamente si dices “lo que yo hago no se ha hecho nunca antes, es una vampira que solo se te aparece en sueños”. Hazme caso: te muevas donde te muevas, había vida antes de que llegaras, y quedas como un ignorante si intentas alabar la originalidad de lo que escribes diciendo que de eso “no hay nada”. A mí me han contado argumentos de libros que he leído hace una década como si fuesen un bombazo. ¿Qué dices en esos casos? Seguro que “eso ya se hizo” no es lo que el autor quiere oír, pero hay algún autor al que no le vendría nada mal un mínimo de aguja e hilo en la boca documentación.
  • No se te ocurra meterte con lo que escriben otros autores y mucho menos con su género literario. Recuerda que no los conoces de nada y que probablemente sepas menos de ese género de lo que te piensas. No sería la primera vez que, al ser preguntada acerca de lo que escribo, me han soltado “pero la ciencia ficción siempre es muy mala” o “a mí es que los libros para niñas no me van” (verídico, verídico, verídico). Obviamente, se te quitan las ganas de continuar la conversación con ese escritor que se cree tan importante y que piensa que solo lo que él escribe ha sido besado por los dioses.
  • Relaja la raja. Si estás enfermo o tienes un mal día, no tienes que parecer estupendo en todo momento. No te van a crucificar porque estés de morros o te vayas pronto. Recuerda que, en el fondo, los autores piensan muy poco en otros autores porque están inmersos en su mundo, por lo que eres lo suficientemente poco importante.

Traducido en términos de redes sociales, esto viene a suponer que tienes derecho a permanecer callado, tienes derecho a no llevarte bien con todo el mundo y NO tienes derecho a añadir a otros autores con el único y exclusivo fin de meterles tu libro por los ojos; entre otras cosas, porque es una manera muy tonta y muy brasas de promocionarse.

Aunque es cierto que los autores suelen leer (aunque menos de lo que dicen), lo que tú necesitas son lectores. Los autores pueden ser fantásticos compañeros de viaje, incluso podéis ser fans el uno del otro. Pero no busques lectores o fans principalmente entre otros autores y no asumas que lo son en potencia. Si sucede, maravilloso, pero aquí no hay ninguna obligación de “como a mí me gusta tu libro, tú debes comprar el mío y hablar bien de él”. Y si piensas así, es posible que la amistad en potencia se envenene.

Los autores más veteranos tienen aprendida la lección. Saben que hay que distinguir muy bien entre una potencial amistad y haber leído los libros del otro. Con frecuencia yo entablo amistad con autores que no me piden ni ofrecen nada en términos literarios, quizás porque sabemos que es un terreno pantanoso y porque no queremos más compromisos de ese tipo (porque yo ya tenía muchos amigos escritores). Así que no esperamos que el otro se haya leído nuestras cosas ni mucho menos lo ASUMIMOS. A veces ni siquiera escribimos los mismos géneros. Podría ser que ni siquiera nos gustase cómo escribe el otro.

A veces me da la sensación de que las redes sociales son un cloqueo donde cada usuario pide atención para sí mismo y casi nunca da a cambio la que le gustaría recibir. Con los autores esto sucede mucho, porque cada uno habla de sus libros y de sus cosas. Por eso aprecio en las redes a los autores que ponen en marcha debates o iniciativas literarias o cuentan anécdotas divertidas relacionadas con los libros (sí, también los suyos). Cuando el perfil de un autor solo es publicidad de sus libros, es un rollo para autores y lectores.

4. El mundo no te debe nada. No uses tu faceta de escritor simplemente para obtener validación.

En realidad, muchas veces los escritores brasas lo son por un mal muy común a los artistas: la inseguridad.

Al escribir, ponemos en ello un pedacito de nosotros mismos. Los escritores tienen mucho miedo de que la gente rechace ese pedacito. El deseo de comunicarse se mezcla con un profundo miedo a no ser apreciado y querido. Por eso los escritores anhelan tanto un halago, una palabra de aliento, una mirada de admiración. Que se les escuche.

Por eso casi siempre son tan brasas.

El mundo literario puede ser muy cruel y los autores se pasan el rato pensando en si son válidos o no, si hacen lo suficiente o no, si escriben bien o no. Sin embargo, muchas veces las ventas o las malas experiencias no tienen nada que ver con lo que los autores han hecho o la calidad de sus textos.

No se puede afrontar la publicación exclusivamente como un medio para conseguir una validación personal. Entre otras cosas, ¡es una manera muy mala! Siempre habrá ese relato al que han valorado fatal o no han elegido. Esa novela que han rechazado. Ese capítulo que subiste a Wattpad y nadie se lee, no sabes por qué. Y, como escritores, es muy fácil centrarse en lo malo y no en lo bueno.

Ser escritor es difícil y requiere un trabajo continuo, pero no hay una sola manera de serlo. Quítate los miedos e interésate por lo que sucede en el mundo. El escritor seguro de sí mismo no vive replegado sobre su ombligo ni siente la necesidad de dar la chapa con todo lo que hace a sus allegados, a desconocidos y a otros autores.

Vive abrazando lo nuevo que llega y las experiencias que suponen. Disfruta de lo bueno de cada persona. Encuentra apoyos emocionales, compañeros de viaje y lectores interesados que te animen a seguir. Pero distingue siempre los últimos de las personas que están a tu lado por otras circunstancias y líbralas del peso que supone tener que aguantarte más de lo normal y necesario.

Si sigues estos consejos, no te garantizo el éxito literario, pero sí que, como persona y como escritor, serás mucho más feliz.

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Personajes de Un pavo rosa: El señor Moretón

Bueno, digamos que la situación política no me predisponía a continuar con las entradas alegres acerca de los personajes de Un pavo rosa. Con todo, la vida sigue y también las correcciones de novelas, así que reanudo (cual gato cauteloso) esta serie de perfiles con un personaje que en su momento no me decía gran cosa, pero que diez años después ha terminado por llegarme al corazón.

Leandro Fernández de Moretón, alias “profe” o “el señor Moretón”

  • Fecha de nacimiento: 13 de septiembre de 1944
  • Lugar de nacimiento: Illescas (Toledo, Castilla-La-Mancha)
  • Altura: 1,69 m
  • Pelo: Cano (fue castaño)
  • Ojos: Verdes
  • Otras características: Lleva muchos anillos
  • Obra de teatro favorita: La vida es sueño, de Calderón de la Barca, entre muchas otras
  • Palabras más usadas: Querido, emoción, arte, silencio, por favor, Álex
  • Orientación sexual: Desconocida
  • Fetiche inescapable: La opulencia
  • Miedos: Ser un mal profesor, que sus alumnos no aprendan nada, que le retiren subvenciones, que Hacienda investigue sus líos fiscales
  • Parientes: Madre anciana que vive con él

Leandro Fernández Moretón (o “de Moretón”, como le gusta denominarse a sí mismo, sin que haya ninguna razón para añadir el “de”) es profesor de Lengua y Literatura en el instituto de Álex y Nick y un romántico de su profesión. Su pasión es el teatro e intenta transmitir el amor por la cultura y el arte a sus alumnos con un éxito bastante relativo.

Nacido en el campo, vino a estudiar teatro a la capital y entró en contacto con la escena madrileña de los años sesenta. Aunque actuó en varias obras de joven y hasta dirigió alguna, Leandro, o Leandrito, como le llama su madre, terminó en general cansado de aquella experiencia y muy harto de tener que vivir con estrecheces, algo que nunca había entrado en sus planes. Ya que no tenía intención de casarse ni formar una familia, decidió que lo más seguro era estudiar para profesor de secundaria.

Con tesón y cabezonería, logró sacarse una plaza de profesor en Alcalá de Henares, lugar con el que sintió una inmediata afinidad por su rica historia literaria y teatral y por sus maravillosas costradas, el mejor dulce que Leandro ha probado jamás.

Aunque su devoción por las asignaturas que imparte es auténtica y le gusta trabajar con chavales, los años han convertido al profesor en una persona solitaria y algo desencantada. No es fácil enseñar Literatura a un hatajo de adolescentes que están mucho más preocupados por sus notas amorosas que por la ironía en los textos de Cervantes. Leandro persigue a sus estudiantes, intentando que lean a los clásicos, rogándoles a veces con cariño y otras veces con severidad, pero no suele lograr su objetivo de hacer que se interesen por los temas que él considera importantes ni que refinen un poco sus gustos. Con una excepción: Alejandra Blanco.

Álex es la alumna favorita de Leandro en los últimos tiempos, aunque él está convencido de tratar a todos por igual. El profesor, muy falto de hablar con nadie (adulto o no) de arte o literatura, está sorprendido de hallar una sola persona que ha leído de verdad a los románticos alemanes o con la que puede incluso discutir el teatro del Siglo de Oro. Además, se ve un poco cautivado por su sensibilidad y su tozudez, cualidades que él siempre ha apreciado y que, en el fondo, también distingue en personas como Nick Harrington. Curiosamente, no tiene el mismo aprecio por Jorge Soccoli y cabe pensar que hay algo en él que no le gusta, o que le gustan las chicas testarudas pero no los chicos, o que está bien que las chicas vayan desastradas pero no los chicos, o algo que sin duda tiene que ver con las filias propias del profesor y que le hace rechazar un poco la forma de ser del amigo de Álex.

A pesar de que la vida le ha dado palos, Leandro cree en las segundas y terceras oportunidades y en que la colaboración es el medio para lograr el éxito, aunque a veces siente ganas de tirar todo por la ventana y debe decirse a sí mismo: “Paciencia, Leandro, paciencia”.

Datos curiosos:

  • Evidentemente, se llama así por Leandro Fernández de Moratín. Más información en las preguntas frecuentes.
  • Al principio jugué con la idea de que el señor Moretón y la madre de Álex acabasen juntos, pero a poco que dejé que los personajes corrieran libres para pastar, comprendí que al señor Moretón no le interesan sexualmente las mujeres. Supongo que es gay, pero es un personaje cuya vida sentimental es opaca incluso para mí, aunque poco a poco (con la confianza que dan los años) me voy enterando de cosas.
  • He tenido varios profesores de este palo, pero ninguno que cumpla exactamente este perfil. Mi última profesora de Literatura me escribió: “Espero que te acuerdes de tu profe de Lite cuando seas una escritora famosa”. Me temo que aún no cumplo los requisitos, pero sí, me acuerdo mucho de ti, Maricarmen, Y DE TODO EL TEATRO DE PREGUERRA Y POSGUERRA QUE NOS TUVIMOS QUE APRENDER ENTRE KILOS Y KILOS DE APUNTES, y te tengo muy cerca del corazón cuando escribo a este personaje.
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Para siempre (Un pavo rosa: Entreactos)

Hoy os traigo GRATIS el primero de los Entreactos, la nueva remesa de relatos de Un pavo rosa. Estos relatos ahondan un poco más en personajes o situaciones que solo se apuntan en los libros. En este caso, por ejemplo… ¿cómo surgió la amistad entre Álex y Jorge? ¿Y es realmente Nick la primera chica en el corazón de Álex?

Los he llamado “Entreactos”, porque están pensados para leerse entre el acto I y el acto II. 🙂 Obviamente, SPOILERS del acto I en todos.

También puedes descargarte este relato en PDF o leerlo en Wattpad.


PARA SIEMPRE

 

1

Jorge no creía en el amor de las películas de Hollywood, pero La boda de mi mejor amigo era una de sus películas favoritas.

No es que le gustaran especialmente las comedias románticas. Esa época ya había pasado. Cuando Álex y él tenían catorce años y la costumbre de ir al cine los viernes había derivado en los recientes Ciclos Oficiales de Cine del Club de los Marginados, Álex insistió en ver una película de amor con Julia Roberts de protagonista.

—¿Ya no quieres ver la cuarta parte de Alien? —se atrevió a quejarse Jorge, no muy convencido con el cartel de colores pastel.

—Claro que sí —aseguró Álex—, pero creo que deberíamos ampliar nuestros horizontes. Siempre vemos películas de acción o de guerra.

—Porque son las que molan —argumentó Migue, que también tenía voz y voto en el comité, algo sorprendido ante la intrusión femenina.

—Queremos algo más realista —se quejó también Cheli, y Jorge se preguntó si la petición de Álex no vendría indirectamente de ella—. No vale que vosotros seáis los que siempre decidís.

—Pero a mí este rollo me aburre. —Migue hizo una mueca.

—Claro, y yo no bostecé en absoluto cuando quedamos para ver La Roca. —Cheli se cruzó de brazos.

Ese fue el primer amago de cisma que detectó Jorge entre los cuatro, aún muy al principio, y por eso se puso rápidamente de parte de Álex y Cheli. Después de todo, no les haría daño ver más películas realistas.

Sin embargo, cuando se sentaron en las butacas de la sala del cine, Jorge sintió el codo de Álex contra el suyo, la miró de reojo y supo que la elección de película no era solo de Cheli. Álex también quería verla, sin duda. Estaba completamente embebida en lo que pasaba, con las palomitas casi cayéndole de los labios, ajena a los ojos que la contemplaban.

La boda de mi mejor amigo era una comedia romántica moderna en la que la chica no se queda con el chico. Julia Roberts y Cameron Diaz estaban muy buenas, y el argumento era divertido, pero no dejaba de ser una película de Hollywood en la que todo el mundo comprende su lugar en el mundo y, al final, hasta el amigo gay coge un avión para que Julia Roberts no se quede sin pareja de baile, porque eso sería lamentable.

Jorge tenía ganas de soltar algún comentario irónico, pero el contacto del brazo de Álex contra el suyo lo dejaba sin fuerzas. Los dedos de Álex le rozaron y, por un instante, Jorge creyó que iban a cogerse de la mano; extendió las puntas de los dedos como tímida invitación y Álex le apretó la mano, o quizás solo tres dedos, no mucho antes de que comenzaran los créditos del final; su palma fría se posó sobre la piel sudorosa de Jorge y ambos juguetearon un poco antes de soltarse.

Desde entonces, La boda de mi mejor amigo fue una de las películas favoritas de Jorge y no se quejó lo más mínimo cuando le arrastraron a ver películas similares con Sandra Bullock, Drew Barrymore o Jennifer Aniston de protagonistas. Tenía la esperanza de que en algún momento sucedería de nuevo lo que había sucedido y que, quizás, en la oscuridad del cine, Álex y él, cogidos de la mano, se fundirían en un beso interminable.

No volvió a suceder, entre otras cosas porque a menudo se sentaba al lado de Migue, que comía palomitas sin cesar, o de Cheli, que se reía de forma explosiva y hacía comentarios para toda la fila. Tampoco volvieron a mencionar el asunto, ni para bien ni para mal. Jorge solo tenía ojos para Álex cuando los tres ya habían salido y se preparaban perezosamente para despedirse y volver a sus casas. Tenía la sensación de que Álex se encerraba en su mente para reflexionar sobre lo que había visto y no dejaba entrar a nadie.

Le gustaba tener nuevos amigos. Le gustaba Migue, su sinceridad y sus locuras. Le gustaba Cheli, siempre llena de energía a pesar de su vena iracunda. Pero, sobre todo, le gustaba Álex, aunque llevara siempre esas greñas y esos pantalones medio rotos, aunque hubiera crecido tanto que estuviese a punto de rebasarlo en altura. La Álex a la que había conocido primero y de la que se había enamorado como un tonto.

Habría visto cualquier comedia romántica una vez más, dos, las que hicieran falta, por volver a observarla con los ojos emocionados como aquella vez en el cine, por volver a sentir la mano de Álex encima de la suya.

Y tenía la esperanza de que, algún día, Álex saldría de sus reflexiones para buscarle. Porque no podía ser que fuera el único que pensara en esos temas. No podía ser el único que se sintiera mareado cada vez que estaba demasiado cerca de ella. Seguro que Álex pensaba en el amor para siempre como él. Solo tenía que esperar.

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Personajes de Un pavo rosa: Nuria

Hablemos de un personaje secundario que sale con cierta frecuencia en los actos I y II. Con vosotros…

Nuria Armentera, alias “la Nuria” o “Furcia Callejera”

  • Fecha de nacimiento: 30 de junio de 1982
  • Lugar de nacimiento: Madrid
  • Altura: 1,65 m
  • Pelo: Castaño
  • Ojos: Verdes
  • Otras características: Pija de corazón, pero el barrio se lo impide
  • Canción favorita: Quit Playin’ Games de BSB
  • Palabras más usadas: Tía, ese chico de ahí, lo dejamos el viernes, has visto eso
  • Orientación sexual: Heteroflexible
  • Fetiche inescapable: Lo peligroso
  • Miedos: No enamorarse nunca
  • Hija de: El comisario Armentera

La princesa está triste… ¿Qué tendrá la princesa?
Los suspiros se escapan de su boca de fresa.
(Rafael Alberti)

Nuria Armentera es la hija única del comisario de la policía local de Alcalá de Henares y de un ama de casa que nunca se ha atrevido a decir esta boca es mía. Siempre le han dicho que es guapa, preciosa, divina; siempre ha despertado el interés de los chicos de su edad (y mayores) y las envidias de familiares y compañeras; así que llegar a la adolescencia con esa suerte y ese peso no es ninguna sorpresa para ella.

La vida de Nuria es normal, tan normal que le aburre. A sus dieciséis años, ya ve demasiado y, aunque no todo el mundo lo sepa, no siente lo bastante. Pero el mundo es extraño, y ese aire de indolencia que desprende Nuria es precisamente la clave para que otros la consideren misteriosa y atractiva. Entre otros, su último novio, Miguel Aguado, y su nueva compañera de pupitre, Verónica Harrington, alias Nick.

Nuria camina probándolo todo, explorándolo todo, al ritmo de la música que le gusta en cada momento (el pop, el dance, el techno), procurando no dejar huellas indelebles que la delaten ante los ojos de su padre. Pero hasta ella tiene sus límites… y sus lealtades. Intenta siempre mantenerse a cierta distancia de todos, no porque se considere culpable de nada, sino porque sabe que, a su alrededor, la gente es frágil. Sabe que, haga lo que haga, habrá un sector que siempre la culpe de todo, aunque muchos de ellos sean los que se ofrezcan voluntariamente para el sacrificio.

Quizá por eso, y por inercia, Nuria está acostumbrada a manipular siempre un poco, porque es difícil no manipular a aquellos que quieren ser manipulados. A menudo parece que se ponen delante precisamente porque quieren que la princesa les rompa el corazón. Por eso Nuria sigue adelante, aparentemente indemne y fresca como una rosa, dejando a su paso a una Nick muy furiosa que no termina de entender lo que le ha pasado.

Pero la princesa tiene un plan.

Nuria es inteligente, hedonista y pragmática. Es la primera que ve con claridad lo que nadie ha sabido ver hasta entonces: el tremendo cuelgue que tiene Álex por Nick. Sabe seducir a los profesores para que las notas que saca sean todo lo buenas que pueden ser. Cuando tenga la edad, entrará en la escuela de azafatas, cosa que no estima muy complicada. Y, a partir de ahí, será libre para volar adonde quiera. Sin promesas y sin hilos. Para encontrarse a sí misma si es que tiene que hacerlo, o para envejecer tranquila sin que nadie la juzgue.

En el fondo, los demás aman a Nuria u odian a Nuria precisamente porque saben que su belleza es preciosa ahora, que no durará para siempre; y mientras que Nuria es consciente de este hecho, el resto tiene problemas para aceptarlo.

En la casa de Nuria palpita este miedo bajo los pósteres de Backstreet Boys. Su padre, el comisario Armentera, de quien es el ojito derecho, la llamaba de pequeña su niña bonita y está dispuesto a defenderla de cualquiera que considere una amenaza para ella. Como, por ejemplo, de chonis rubias con un historial de disturbios callejeros y demasiado aficionadas a las drogas.

Datos curiosos:

  • Nuria Armentera está basada en una persona real… hasta el punto de que, en la primera versión de Un pavo rosa, llevaba su nombre y su apellido. Le cambié el nombre cuando se lo envié a las primeras editoriales y pensé: “Así seguro que basta”. Cuando tenía que entregar el manuscrito final, sufrí un repentino pánico y le cambié también el apellido. Tuve que cambiar la coña también, claro.
  • En la primera versión de Un pavo rosa, no era tan pacata con Nick ni se convertía en voz de la sensatez con ella. De hecho, le aceptaba aquel beso furtivo en la habitación. Y más. Me decepciona un poco que no ocurriera, pero es que realmente me molestaba para el argumento.
  • Para Un pavo rosa 2 consideré la posibilidad de que se hiciera novia de casi todos los personajes. Nuria es muy shippeable.
  • En el spin-off de Richi y sus hermanos también sale. Por supuesto, es la princesa. 😉
  • Sí, tengo algo con las princesas.
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Personajes de Un pavo rosa: Carmen

Hablemos de ese personaje al que todavía no se le ha visto mucho el pelo, pero que es posible que tenga un rol más importante en el futuro. O de “Diana, pero qué mal tratas a la única representante del colectivo LGBT (aparte de las protas, claro)”. Con vosotros…

Nya de la Rubia es demasiado mayor para ser Carmen, pero os da una idea de en lo que se puede convertir en un futuro. Y… sí, a mí también me gusta, desde luego.

Carmen Jiménez García, o Carmen

  • Fecha de nacimiento: 20 de octubre de 1981
  • Lugar de nacimiento: Alcalá de Henares
  • Altura: 1,64 m
  • Pelo: Negro (largo, muy largo)
  • Ojos: Negros
  • Otras características: Suele llevar faldas y abrigos demasiado grandes
  • Bar favorito: El Seis Son Seis
  • Palabras más usadas: ¡Anda!, ¡hala!, por ti, qué es eso, sentimiento, amor
  • Orientación sexual: Lesbiana
  • Fetiche inescapable: ?
  • Miedos: Que la abandonen, que la tomen por tonta
  • Hermanos: Natalia Jiménez (mayor), Richard Jiménez (mayor), Manuel Jiménez (menor)

NOTA: LA FICHA DE ESTE PERSONAJE SE ACTUALIZARÁ CON EL ACTO II.

Carmen es un personaje que me rondaba por la cabeza desde antes incluso de ponerme a escribir Un pavo rosa. Tiene las mismas cualidades que una de las primeras amantes que tuve, al menos en apariencia: esa entrega absoluta, esa especie de bondad innata, esa extraña inocencia apenas cuarteada pese a las circunstancias. Frente a la violencia que exudan todos sus hermanos, a Carmen no le gusta hacer daño a nadie. En el primer libro es poco más que una sombra que esquiva golpes y se queja débilmente de este tratamiento.

Aunque sus familiares le hagan daño a menudo, Carmen exonera a sus hermanos de casi todos los males. Para sorpresa de otros personajes, en su cabeza siempre habrá una disculpa vaga y alguna excusa (desde “en realidad no quieren hacerlo” hasta “bueno, pero lo hacen porque me lo merezco”).

En general, Carmen tiende a pensar a la vez bien y mal de mucha gente. Bien, porque es un personaje que genuinamente no es vengativo, al contrario que Nick y Álex, y cree que todo el mundo se merece otra oportunidad. Mal, porque como muchas personas que sufren abuso, ha aprendido a esperar que lo normal es que cualquier persona se porte mal con ella y a desconfiar si no es eso lo que obtiene.

Carmen quiere ser peluquera, pero tiene una idea muy vaga acerca de su futuro. De momento se contenta con ir poco al instituto y vivir por y para el amor y su familia. Cabe pensar que el comportamiento de la mayoría de sus hermanos en casa con ella no es el mismo que cuando están con otras personas. En particular, es posible que su hermana Natalia o incluso Richi la hayan protegido en varias ocasiones.

Aunque no es un personaje astuto o planificador, hay un aspecto al que no está dispuesta a renunciar: vivir como realmente siente. Con catorce años comenzó a salir con chicas y piensa continuar haciéndolo al margen de todas las consecuencias. En el seno de su familia y en la rancia Alcalá de los 90, esto no deja de ser un desafío en toda regla, su propia forma de rebeldía, aunque la propia Carmen se sentiría muy confusa de que alguien pudiera considerarla una rebelde.

En ocasiones me he preguntado si Carmen (tan joven, sin tapadera y tan segura de lo suyo) es creíble en su entorno, porque aunque he conocido chicas de un origen similar que eran calladas de día y las reinas de la fiesta por la noche, es cierto que no tenían TODOS los elementos en contra. Pero hay casos, y el relato de varias chicas gitanas y lesbianas ha venido a confirmarme las muchas habas que se cuecen en entornos que normalmente no asociamos con eso en absoluto.

Datos curiosos:

  • Con Carmen me he tenido que enfrentar a partes de mi propia homofobia, porque en algunos aspectos también retrata los comportamientos de varias personas con las que yo salía por Chueca. Comenzando por su uso de drogas casi ridículas y terminando por… en fin, la conoceréis mejor en el segundo libro.
  • Soy consciente de que Carmen provoca y provocará sentimientos ambivalentes. Lo considero algo positivo, al igual que con Nick.
  • Alguien, en algún momento, se enamorará de ella MUCHO.
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Personajes de Un pavo rosa: Gloria, la madre de Nick

La semana anterior pusimos el foco en Socorro, la madre de Álex; hoy vamos a hablar un poco de la madre de ese desastre llamado Verónica. Ambas podrían tener más en común de lo que parece.

Gloria Sánchez Torrijos, o la madre de Nick

  • Fecha de nacimiento: 1956
  • Lugar de nacimiento: ?
  • Altura: 1,64 m
  • Pelo: Castaño oscuro y rizado
  • Ojos: Marrones, casi color miel
  • Otras características: Vestidos nada sobrios y no siempre elegantes, no sonríe muy a menudo
  • Aficiones: Los hombres (a ser posible más jóvenes), el cine clásico, el vodka, las flores, bailar hasta el amanecer
  • Palabras más usadas: ¡Verónica!, ¿a ti qué coño te ha dao?, no me digas, siempre has sido una carga, yo he trabajao desde siempre
  • Orientación sexual: Heterosexual
  • Fetiche inescapable: Los militares estadounidenses
  • Miedos: Enfrentarse al vacío de su vida, tener (más) hijos, que la engañen (una vez más)
  • Cónyuges: Michael Harrington (separada de), una ristra de novios de nombres poco relevantes

NOTA: LA FICHA DE ESTE PERSONAJE SE ACTUALIZARÁ CON EL ACTO II.

Gloria es la madre de Nick Harrington, y gracias. Siempre está diciendo que aquello fue un error y que no debía haber pasado, pero pasó. Ahora tiene una hija adolescente con la que no se lleva precisamente bien y que le pone las cosas difíciles metiéndose en líos. Tampoco es que Gloria se preocupe demasiado por sacarla de ellos. Simplemente, no quiere nada que no sea vodka, ginebra o pastillas para dormir en su casa.

Lo último que no falte.

Gloria llegó del norte para trabajar en la base aérea de Torrejón como administrativa. Aunque era joven, se tuvo que poner a trabajar muy pronto y ya había vivido cosas que le habían amargado un poco la existencia. Según cuenta la leyenda, en la base se enamoró perdidamente de uno de los militares estadounidenses que acababa de poner el pie en España y ni siquiera hablaba el idioma: el soldado de la fuerza aérea Michael Harrington, después cabo, cuya hija heredaría posteriormente su cabello rubio, su piel pálida y sus orejas dignas de los aviones que tanto le gustaban.

Sin embargo, esta unión idílica se rompió no mucho después y, según cuentan, Gloria regresó a España sola, con Nick en brazos y sin una peseta en el bolsillo. Solo poco a poco salió adelante y con muchos altibajos en el camino.

Para Nick, su madre es poco más o menos que una adolescente peor que ella. Es cierto que odia ocuparse de la casa, las tareas administrativas (más allá de su trabajo) y que para muchos efectos se comporta como si estuviera libre y soltera. No tiene problema en invitar a vivir con ella al primer soldado (o, con suerte, piloto) que logra meter entre sus sábanas, quizás intentando cubrir rápidamente el dolor que supone vivir sola con el clon de una persona tan querida y tan odiada en su pasado. Sin embargo, en ocasiones la convivencia con estos señores deriva en infidelidades mutuas, peleas monetarias o broncas de todo tipo que Nick no le perdona.

Gloria no tiene amigos (suele estar demasiado ocupada echándose novio) y hay pocos momentos en los que sonría, pero entre estos está cuando ve una película de la época dorada de Hollwood con una copa. Cuando Nick observa a su madre por el rabillo del ojo viendo el drama de Clark Gable y Vivien Leigh, su madre sonríe, y Nick tiene la impresión de que es feliz.

Datos curiosos:

  • Gloria os sorprenderá en el acto II, pero quizás no tanto como Socorro. Si alguna vez se publican libros posteriores a la historia de Un pavo rosa, entonces… entonces sí que habría sorpresas.
  • Gloria no es tan iletrada como puede parecer. Simplemente no siente interés por la cultura. La considera una de esas “cosas bonitas” que le traen al pairo y que no tienen que ver con la realidad de su vida.
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Personajes de Un pavo rosa: Socorro, la madre de Álex

Dicen que la explicación de todo lo que hacemos, por activa o por pasiva, está en nuestros padres. Nadie se crea a sí mismo como el dios Ra egipcio. Estoy convencida de que, como dice la propia Nick, “al final, los padres se parecen a los hijos”. Con ustedes…

¡Qué bonitooo!

María del Socorro Sánchez y Fortún, o la madre de Álex

  • Fecha de nacimiento: 1952
  • Lugar de nacimiento: ?
  • Altura: 1,68 m
  • Pelo: Rubio oscuro y rizado
  • Ojos: Grandes y azul claro
  • Otras características: Gafas (de ver), vestidos sobrios pero elegantes
  • Aficiones: La artesanía, los mercadillos, el chocolate con churros, ir a la iglesia
  • Expresiones más usadas: ¡Alejandra!, ¡qué ven mis ojos!, ¡ay, ay!, como bien dice la Biblia, eso me lo paso yo por el arco del triunfo
  • Orientación sexual: Presumiblemente heterosexual
  • Fetiche inescapable: ?
  • Miedos: Perder a Alejandra, que Alejandra se desvíe del camino recto, que Alejandra no aproveche sus capacidades
  • Cónyuges: Alejandro Blanco (viuda de)

NOTA: LA FICHA DE ESTE PERSONAJE SE ACTUALIZARÁ CON EL ACTO II.

Socorro (nombre escogido por los lectores de Twitter) es la madre de Álex Blanco, y su única hija es parte integral de su vida. Según Álex, se ha pasado tanto tiempo intentando convertirla en la hija perfecta que le sería imposible admitir nada distinto. Según Socorro, lo único que quiere y ha querido siempre es el bienestar de su hija, con quien actualmente mantiene una relación bastante tensa.

Socorro nació en el seno de una familia de la alta burguesía y siempre ha tenido una relación estrecha con la iglesia. Es una católica convencida y trata de vivir según las Escrituras y el ejemplo de Jesucristo, aunque en ocasiones su visión ferviente y sentida puede resultar un tanto heterodoxa para ciertos sacerdotes. En cualquier caso, estos están de acuerdo en que es una persona buena y maleable que nunca haría nada que desestabilizara el sistema.

Socorro se dedica a sus labores porque es una de esas personas que, por suerte, nunca han tenido que preocuparse por minucias como si el sueldo del mes le daría para pagar todas las facturas. A cambio, sabe tocar el piano y hablar latín y griego perfectamente, además de otros idiomas.

Le gusta el arte y la artesanía, crea figuras y cajas de estaño y decora relojes y más relojes que cuelga por todos los rincones de la casa y que llevan la cuenta del tiempo hasta el último segundo, lo que la complace tanto como desespera a Álex. También tiene muy aprendido el hábito de la abnegación y es dada a ofrecer regalos y detalles a los que están cerca de ella, como su amiga Fina, madre de Jorge Soccoli, o su hermana Julia.

La madre de Álex es una señora en el sentido más clásico de la palabra. “Ante todo, dignidad”, recuerda Álex que fue capaz de decir entre lágrimas en el funeral de su padre. Para ella las apariencias no solo son importantes, sino que son parte integral de lo que es una persona. No basta con dar la impresión de que uno es decente y generoso, hay que serlo. Si una no quiere que la llamen embustera, lo primero es no serlo. Y si una quiere no tener nada que decir… lo primero es no tener nada comprometido que recordar. Cualquier desviación debe ser severamente examinada por cada uno en su interior.

A pesar de que lamenta profundamente la carencia de una figura paterna para Álex, Socorro es bastante fiel al padre de Álex, incluso después de muerto, y le resulta difícil sustituirlo. Se ha mantenido sin pareja oficialmente desde entonces (salvo ciertos desvíos que no llegaron a nada) y no muestra deseos de cambiar esta situación, aunque en ocasiones su hija ha presenciado escenas o encontrado señales que… en fin, le llevan a pensar que su celibato no es completo. No obstante, como con sus propios asuntos, Álex sigue la regla de “don’t ask, don’t tell” en su casa.

Socorro es consciente de que su hija es “especial”, como también lo era su padre. Alejandro podía ser difícil, pero era inteligente, oh, sí, y valiente, y buena gente. Por eso, siempre que Álex sea una persona moral y no llame la atención negativamente (un punto importante), lo considera una cualidad, algo de lo que su hija debería estar orgullosa.

Es probable que Socorro también sea especial a su manera, pero está demasiado ocupada preocupándose por la buena marcha de las cosas a su alrededor. También hay una cita que le gusta mucho por alguna razón y que siempre intenta poner en práctica: “No juzguéis y no seréis juzgados”.

Datos curiosos:

  • Lleva siempre un “bolso de madre”.
  • Creo que el personaje de Socorro os va a sorprender en el acto II.
  • Es otro de mis personajes favoritos.
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Personajes de Un pavo rosa: Jorge

Hoy ponemos el foco sobre uno de los favoritos de los lectores de Un pavo rosa. No querer a este personaje es muy difícil, sobre todo teniendo en cuenta quienes le rodean. Con ustedes…

Jorge se parece TANTO a George R. R. Martin de joven que casi duele.

Jorge Soccoli Cienfuegos, o Jorge

  • Fecha de nacimiento: 3 de enero de 1981
  • Lugar de nacimiento: Roma (Italia)
  • Altura: 1,73 m
  • Pelo: Castaño oscuro y rizado
  • Ojos: Marrones
  • Otras características: Gafas (a veces), gordito
  • Juego favorito: Diablo 2
  • Palabras más usadas: Vaya, pero, no, quizás
  • Orientación sexual: Heterosexual
  • Fetiche inescapable: El lesbianismo
  • Miedos: Decepcionar a alguien, enfadarse con alguien, no saber expresarse
  • Padres: Francesco Soccoli (responsable de administración de un hotel), Josefina Cienfuegos (auxiliar de medicina)

Jorge ha crecido en una familia tradicional, bastante aburrida y sorprendentemente feliz. En todos los sitios cuecen habas, pero los padres de Jorge se quieren con un amor relativamente tranquilo. Por lo tanto, el único hijo que lograron tener (y si fuera por ellos habrían tenido más) les salió tranquilo y callado.

Jorge está basado en varios chicos que conocí en mi adolescencia y adolescencia tardía. Físicamente se parece un poco a un amigo sevillano que tuve, que vino a estudiar a Madrid enamorado de una chica de aquí, sufrió de lo lindo cuando la chica le dejó y regresó a su pueblo hecho polvo.

Supongo que su historia me hizo pensar que una de las características ineludibles de Jorge es que ama con generosidad y de forma leal; porque aunque los amores de Álex también son muy exaltados, sus sentimientos son algo vivo y no están exentos de preguntas. El amor de Jorge es diferente. Es como un bloque compacto que se entrega y no puede negociarse.

Jorge ha estado enamorado de su amiga Álex Blanco desde casi el momento en que la conoció y sueña, quizás un poco inocentemente, con que ella le corresponda también. Eso no quita que pueda sentir otras cosas por otras chicas, porque no es de piedra. Uno de sus iconos sexuales es Madonna y ya tiene muy claro que tiene varios fetiches: el látex, las fustas, las rubias provocativas… y el lesbianismo.

Jorge es un poco “lesbiano” porque su forma de ser siempre ha hecho que se lleve mejor con las chicas que con los chicos. Aunque ha tenido algunos buenos amigos (y Migue es uno de ellos), a menudo encuentra que su relación con ellos se basa mucho más en compartir aficiones que en una verdadera afinidad personal. Con las chicas es diferente. Las chicas se hacen amigas de Jorge con rapidez porque aprecian varias cualidades importantes en él: es amable, paciente, se puede confiar en él y sabe escuchar. Lo cual, como a menudo sucede y para desesperación del propio implicado, no siempre implica que les resulte sexualmente atractivo, sino más bien que lo ven como un confidente y un apoyo. Eso sí, la mayoría, porque no hay mal que cien años dure…

Pero hacerse amigo de Jorge tampoco es fácil. Aunque en realidad es el chico más tierno del mundo, su apariencia puede resultar inquietante para algunos (ropa negra, pelo largo y rizado, expresión severa) y su afición por lo macabro echa para atrás a otros. A Jorge le gustan las películas gore, el porno duro y los videojuegos donde se mata cuanto más mejor. Solo Álex, Migue y Cheli entienden, aunque no comparten, esta particular inclinación, que no le exime de ver y disfrutar comedias románticas cuando es necesario.

Para conocer a Jorge también hay que superar la gran barrera de su timidez y su sarcasmo, que son su defensa ante toda la inseguridad que siente habitualmente. Jorge siempre se está preguntando: “¿Habré hecho lo correcto?”. A veces pontifica, a veces señala lo que nadie querría ver y a menudo se queda callado cuando el resto espera su opinión, porque no le gusta discutir con nadie y porque teme que su opinión no sea relevante en absoluto. Esta actitud desespera a Álex y a Cheli, que ven en ella una forma de cobardía.

REPITO: Duele.

Datos curiosos:

  • Para crear a Jorge amalgamé dos personajes que inicialmente tenían roles distintos en la novela.
  • Me gusta mucho el “Jálex” (relación Jorge/Álex), sea en plan amistad o incluso en plan romántico. Pero yo a Jorge lo shippearía casi con cualquier chica de Un pavo rosa.
  • Si hay secuelas de Un pavo rosa, estad seguros de que Jorge saldrá en ellas.
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Personajes de Un pavo rosa: Richi

Seguimos hablando en detalle de los personajes de Un pavo rosa. Después de las protagonistas, le toca el turno al que quizás tiene el dudoso honor de ser el personaje más odiado de los libros. Diana, ¿de verdad conociste a alguien tan desagradable?

Richard Jiménez García, o Richi

  • Fecha de nacimiento: 12 de agosto de 1979
  • Lugar de nacimiento: Alcalá de Henares
  • Altura: 1,74 m
  • Pelo: Negro (semilargo o corto, en ocasiones con mechas)
  • Ojos: Marrón oscuro
  • Otras características: Flaco, encorvado, poco preocupado por su vestimenta
  • Lugar favorito: La discoteca Radical, pero en realidad preferiría un chalet propio
  • Palabras más usadas: No me da la gana, hazlo, por qué, gacelita (a Nick)
  • Orientación sexual: Heterosexual
  • Fetiche inescapable: Las mujeres que le confrontan
  • Miedos: No llegar a nada, no poder escapar de su casa, que alguna chica le atrape
  • Hermanos: Natalia Jiménez (mayor), Carmen Jiménez (menor), Manuel Jiménez (menor)

Richi es un personaje inventado (como todos), pero, como casi todos, está inspirado en una persona real. En este caso se trataba de un conocido mío. Físicamente, Richi es una mezcla de uno de los novios de la portera de los guantes y esta persona, aunque tiene más de este último.

Este chico era uno de los hijos de los feriantes que se encargaban de poner las máquinas para todas las fiestas de mi pueblo y de los alrededores. Yo lo veía varias veces al año y, aunque no hacíamos ningún tipo de plan juntos, si estábamos por allí charlábamos o tomábamos algo. A menudo él venía seguido por una larga cola de hermanos, de quienes era el mayor. Se comportaba de forma protectora con ellos y, a la vez, los trataba con mucha dureza.

El personaje de Richi es el de un tipo pasado de rosca que quiere comportarse como si tuviera más años de los que en realidad tiene. A su edad, Richi ya ha visto muchas cosas y sabe que no tiene futuro en su casa. Aunque quiere a sus hermanos y no consiente que nadie diga nada malo de ellos, cuando los tiene delante los machaca. Especialmente a sus hermanas, que en su mente son el origen de todos los males, como probablemente haya escuchado muchas veces decir a su padre.

Richi piensa que solo él y su inteligencia (porque aunque es astuto, se cree bastante más listo de lo que es) pueden salvarle de un destino que no quiere y que incluye convertirse en algo parecido a su padre. En su mente está todo bastante planeado. El trapicheo con drogas le sirve para ahorrar y montar un negocio. El negocio le servirá para ganar dinero que después podrá invertir. El dinero que invertirá le servirá para ser millonario. Ningún trabajo por cuenta ajena le da la confianza necesaria que tiene en sí mismo, y desconfía profundamente de las motivaciones de todo el que se acerque a él o afirme apreciarle. Sobre todo si se trata de mujeres.

El único en el que confía realmente Richard Jiménez es el propio Richard Jiménez, pero tiene un problema: es consciente de sus propias debilidades. Le gusta el lujo, le gustan las chicas, le gusta mucho que confíen en él y, para su contrariedad, incluso siente afecto por ciertas personas. Entre ellas, Nick Harrington.

Con Nick, Richi tiene un verdadero conflicto de intereses: por una parte ansía utilizarla para sexo y compañía como podría hacer con cualquier otra chica, pero por otra parte, Nick le hace reír y le resulta interesante como casi ninguna otra chica. Discutir con Nick le estimula, le desafía. No hay mucha gente que se preocupe por él al nivel de desafiarle. Y de algún modo siente que tampoco ha empezado a desentrañar la madeja de sentimientos que es Nick. Aunque ambos tienen mucho en común, Richi tiene la sensación de que para Nick él no es lo que quiere o quizás, en realidad, lo que necesita.

Aunque Richi pueda ser despreciable en muchos sentidos, hay que reconocer que es un personaje que sale adelante solo, aunque siempre vaya a tropezar con sus propias debilidades. También es un personaje machista, pero una de sus debilidades son las mujeres fuertes, quizá por su madre, por su hermana mayor o por el resto de modelos femeninos que ha tenido cerca. Su arrogancia es real, pero es su escudo en un ambiente difícil, al igual que sucede con otros personajes de Un pavo rosa de los que hablaré en futuras entradas.

Siempre he visto a Richi un poco como Ralph Macchio, el chico de Karate Kid y Rebeldes, MENOS la cara de bueno.

Datos curiosos:

  • Su nombre SIEMPRE fue Richi. Incluso después de que me echase un novio al que llamaban… sí, justo, Richi.
  • Protagoniza un “spin-off” de Un pavo rosa junto a sus hermanos que a lo mejor podéis leer algún día. No tiene mucho que ver, es una novela de fantasía.
  • Sí, habéis leído bien.
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Personajes de Un pavo rosa: Nick

Seguimos con las entradas sobre personajes de Un pavo rosa con su otra protagonista, y me temo que esta la vais a disfrutar. Con ustedes, con todos, con picardía, con descaro, con… con… ¿me estáis mirando ya? ¿Aún no? ¿Por qué?

Esta camiseta la lleva Dulceida y es de The Tripletz Shop. ME ENCANTA.

Verónica Harrington Sánchez, o Nick

  • Fecha de nacimiento: 11 de septiembre de 1981
  • Lugar de nacimiento: Los Ángeles
  • Altura: 1,60 m
  • Pelo: Rubio platino
  • Ojos: Marrones (cuando llora se le ponen verdes)
  • Otras características: Orejas con personalidad, pecas, curvas bien puestas
  • Película favorita: Grease
  • Palabras más usadas: Joder, yo no he sido, hey, cool, no me jodas, bueno
  • Orientación sexual: Bisexual (dice)
  • Fetiche inescapable: Imaginarse a sí misma como en una película
  • Miedos: Ser una inútil, que no la quieran, que le pase algo a su madre
  • Padres: Michael Harrington (soldado, fuerza aérea de EE. UU.) y Gloria Sánchez (administrativa)

Si bien Álex está basada en mí, en Agnes de Fucking Amal y en Kim de Sugar Rush, Nick está basada en varias chicas con las que he tenido relación, en Elin y en Sugar. Obviamente, al ser uno de los personajes protagonistas, también tiene alguna característica mía (porque es casi imposible hacer un protagonista que no nos imite un poco).

Nick es una chica sensible y orgullosa, bastante egoísta (porque el mundo la ha hecho así), impulsiva y con mucha energía. Cuando la creé, quise que fuera un personaje con gran capacidad tanto como para el bien como para el mal. Nick, como un buen soldado, es capaz de hacer grandes cosas por aquello que quiere y de olvidarse de sí misma cuando está en juego algo importante. Pero también es capaz de actuar con total desprecio por los sentimientos de los demás, movida en muchos casos por una envidia o un sentimiento de competitividad que hunde sus raíces en su propia inseguridad. Nick tiene muchas cosas en la cabeza, buenas y malas; pero Álex y Richi estarían de acuerdo (y probablemente sería lo único en lo que ambos estarían de acuerdo) en que en su búsqueda de sí misma es capaz de destrozarte la vida.

A Nick le han dicho tantas veces que no vale para nada que está convencida de ello. Todo su afán histriónico por llamar la atención, por que otros la miren, no es más que una búsqueda compulsiva de cariño y aprobación. En el fondo no cree ser digna de nada parecido, y por eso se sorprende tanto cuando Álex parece quererla y respetarla. ¿Por qué piensa así? Si lo hace, seguro que es porque no la conoce.

Nick solo es capaz de luchar por lo que quiere cuando asume que es digna de ser amada, ya sea por Álex o por su padre el soldado, a quien Nick conoce poco, pero que se imagina como una especie de héroe de guerra y como el opuesto de su madre. La relación entre Nick y su madre, Gloria, está rota casi más allá de cualquier arreglo; son demasiados años de desencuentros. Aun así, duermen juntas y el estado de salud de su madre sigue siendo una de las preocupaciones principales para Nick, quizá porque también son demasiados años “cuidando” de ella.

Como puede imaginarse, en la vida real las Nicks no siempre logran tomar el toro por los cuernos y darse cuenta de dónde radican sus conflictos. Por eso Nick, haga lo que haga, siempre tendrá el impulso de culpar a los demás de SUS problemas (aunque logre contenerlo) y de buscar una salida fácil a los mismos: con dinero, con disculpas no sentidas, con engaños y mentiras. Podrá seguir este impulso o no, pero siempre será parte de ella.

Nick vista por Albaharu.

La delirante imaginación de Nick, que sin embargo se basa en patrones prefabricados (películas que conoce, sobre todo), así como las mentiras que se inventa para darse importancia o salir de un embrollo, las tomé de una amiga que mentía compulsivamente por razones parecidas a las del personaje, hasta el punto en que destrozó nuestra amistad. En estas escenas me identifico bastante con Nuria Armentera, que no cree a Nick, pero la escucha igualmente.

A Nick le gustaría ser el espíritu libre que dice ser, pero a la hora de la verdad, Álex está bastante más cerca de eso que ella. Nick ha encontrado una fortaleza en el hecho de que es sexualmente muy abierta (en teoría, que no en la práctica) y eso le otorga, en su opinión, una ventaja competitiva sobre las otras chicas. Aunque no sea la primera elección de la mayoría de los chicos, al menos puede darles lo que otras chicas no están tan dispuestas a conceder.

Sin embargo, la inserción de las chicas en su propia ecuación la rompe. En general, las mujeres desconciertan a Nick, y Álex más que ninguna otra. Le fascina y le aterra que sea capaz de admitir con tanta naturalidad lo que siente por ella. Esta bipolaridad con lo que Álex es y Nick querría ser es el origen de buena parte de la tensión sexual por parte de Nick. Para perfilarlo me basé (sin vergüenza ninguna) sobre todo en una chica (rubia) con quien tuve una relación muy intensa durante casi un año. Creo que sus interacciones conmigo podrían resumirse en la canción de los Pet Shop Boys:You only tell me you love me when you’re drunk.

No ha sido la única chica de este tipo en mi vida. Indecisas hipersensibles sí que ha habido unas cuantas, pero por mucho que yo tenga la misma inclinación que Álex por las chicas parecidas a Nick (chonis inquietas e imaginativas con potencial para el bien y para el mal), resulta que, sorpresa, estas no suelen interesarse mucho por las intelectuales gafotas que les hablan de cosas que no entienden. Pero sí que han existido momentos locos de ir en moto sin casco con alguien que conducía demasiado rápido, de ser arrastrada a una macrodiscoteca y besada en secreto, y por eso sé que puede ocurrir. No sucedió con la chica de mi adolescencia que en su momento comenté, la portera de los guantes viejos, pero algunos patrones son difíciles de romper.

Datos curiosos:

  • Nick es uno de los personajes que más me hacen reír y me divierte darle grandes chascos.
  • Me encanta escribir las escenas de Keanu Reeves y Brad Pitt en la mente de Nick.
  • Para decidir su apellido, estuve semanas diciendo en alto un montón de posibilidades. Hasta que encontré Harrington. Tenía la sonoridad perfecta.
  • Cuando escribo los diálogos de Nick, me baso en el timbre de voz que recuerdo de la portera rubia. No puedo evitarlo.

Nick en el acto II, vista por Henar Torinos.

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