Personajes de Un pavo rosa: El señor Moretón

Bueno, digamos que la situación política no me predisponía a continuar con las entradas alegres acerca de los personajes de Un pavo rosa. Con todo, la vida sigue y también las correcciones de novelas, así que reanudo (cual gato cauteloso) esta serie de perfiles con un personaje que en su momento no me decía gran cosa, pero que diez años después ha terminado por llegarme al corazón.

Leandro Fernández de Moretón, alias “profe” o “el señor Moretón”

  • Fecha de nacimiento: 13 de septiembre de 1944
  • Lugar de nacimiento: Illescas (Toledo, Castilla-La-Mancha)
  • Altura: 1,69 m
  • Pelo: Cano (fue castaño)
  • Ojos: Verdes
  • Otras características: Lleva muchos anillos
  • Obra de teatro favorita: La vida es sueño, de Calderón de la Barca, entre muchas otras
  • Palabras más usadas: Querido, emoción, arte, silencio, por favor, Álex
  • Orientación sexual: Desconocida
  • Fetiche inescapable: La opulencia
  • Miedos: Ser un mal profesor, que sus alumnos no aprendan nada, que le retiren subvenciones, que Hacienda investigue sus líos fiscales
  • Parientes: Madre anciana que vive con él

Leandro Fernández Moretón (o “de Moretón”, como le gusta denominarse a sí mismo, sin que haya ninguna razón para añadir el “de”) es profesor de Lengua y Literatura en el instituto de Álex y Nick y un romántico de su profesión. Su pasión es el teatro e intenta transmitir el amor por la cultura y el arte a sus alumnos con un éxito bastante relativo.

Nacido en el campo, vino a estudiar teatro a la capital y entró en contacto con la escena madrileña de los años sesenta. Aunque actuó en varias obras de joven y hasta dirigió alguna, Leandro, o Leandrito, como le llama su madre, terminó en general cansado de aquella experiencia y muy harto de tener que vivir con estrecheces, algo que nunca había entrado en sus planes. Ya que no tenía intención de casarse ni formar una familia, decidió que lo más seguro era estudiar para profesor de secundaria.

Con tesón y cabezonería, logró sacarse una plaza de profesor en Alcalá de Henares, lugar con el que sintió una inmediata afinidad por su rica historia literaria y teatral y por sus maravillosas costradas, el mejor dulce que Leandro ha probado jamás.

Aunque su devoción por las asignaturas que imparte es auténtica y le gusta trabajar con chavales, los años han convertido al profesor en una persona solitaria y algo desencantada. No es fácil enseñar Literatura a un hatajo de adolescentes que están mucho más preocupados por sus notas amorosas que por la ironía en los textos de Cervantes. Leandro persigue a sus estudiantes, intentando que lean a los clásicos, rogándoles a veces con cariño y otras veces con severidad, pero no suele lograr su objetivo de hacer que se interesen por los temas que él considera importantes ni que refinen un poco sus gustos. Con una excepción: Alejandra Blanco.

Álex es la alumna favorita de Leandro en los últimos tiempos, aunque él está convencido de tratar a todos por igual. El profesor, muy falto de hablar con nadie (adulto o no) de arte o literatura, está sorprendido de hallar una sola persona que ha leído de verdad a los románticos alemanes o con la que puede incluso discutir el teatro del Siglo de Oro. Además, se ve un poco cautivado por su sensibilidad y su tozudez, cualidades que él siempre ha apreciado y que, en el fondo, también distingue en personas como Nick Harrington. Curiosamente, no tiene el mismo aprecio por Jorge Soccoli y cabe pensar que hay algo en él que no le gusta, o que le gustan las chicas testarudas pero no los chicos, o que está bien que las chicas vayan desastradas pero no los chicos, o algo que sin duda tiene que ver con las filias propias del profesor y que le hace rechazar un poco la forma de ser del amigo de Álex.

A pesar de que la vida le ha dado palos, Leandro cree en las segundas y terceras oportunidades y en que la colaboración es el medio para lograr el éxito, aunque a veces siente ganas de tirar todo por la ventana y debe decirse a sí mismo: “Paciencia, Leandro, paciencia”.

Datos curiosos:

  • Evidentemente, se llama así por Leandro Fernández de Moratín. Más información en las preguntas frecuentes.
  • Al principio jugué con la idea de que el señor Moretón y la madre de Álex acabasen juntos, pero a poco que dejé que los personajes corrieran libres para pastar, comprendí que al señor Moretón no le interesan sexualmente las mujeres. Supongo que es gay, pero es un personaje cuya vida sentimental es opaca incluso para mí, aunque poco a poco (con la confianza que dan los años) me voy enterando de cosas.
  • He tenido varios profesores de este palo, pero ninguno que cumpla exactamente este perfil. Mi última profesora de Literatura me escribió: “Espero que te acuerdes de tu profe de Lite cuando seas una escritora famosa”. Me temo que aún no cumplo los requisitos, pero sí, me acuerdo mucho de ti, Maricarmen, Y DE TODO EL TEATRO DE PREGUERRA Y POSGUERRA QUE NOS TUVIMOS QUE APRENDER ENTRE KILOS Y KILOS DE APUNTES, y te tengo muy cerca del corazón cuando escribo a este personaje.
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